El inefable Rafael Hernando

El inefable Rafael Hernando

El inefable Rafael Hernando, un señor cuyo mayor mérito es saber ajustarse más o menos correctamente el nudo de la corbata, publicó un tweet hace unos días en el que reclamaba la dimisión a la señora Mónica Oltra, de Compromis, ya que el Supremo había archivado la causa contra Rita Barberá. 

Desde luego no seré yo quien salga en defensa de Mónica Oltra pero por supuesto el inefable Rafael Hernando no tardó en recibir docenas de respuestas a propósito a través de la red del pajarito azul, aclarándole que la causa fue archivada porque la también inefable Rita Barberá había fallecido. Una situación que contempla el Código Penal en el punto primero de su artículo 130: "La responsabilidad penal se extingue por la muerte del reo". Lógico. Si ya no hay a quién perseguir ¿por qué perseguir a nadie?

El inefable Rafael Hernando según dice él mismo, su currículum y la Wikipedia estudió Derecho en la Universidad de Alcalá de Henares e hizo un máster en Dirección y Administración de Empresas en ICADE, lo que nos podría dar una pista sobre cómo anda el sistema educativo universitario en España. Ya saben mis lectores lo que pienso de los másteres en Administración y Dirección de Empresas. Yo mismo tuve una empresa boyante durante quince años y nunca hice uno de esos másteres que, por lo general, solo hacen los malos estudiantes, adinerados y con contactos de familia. 

Lo de la Universidad de Alcalá de Henares en cambio merece un capítulo aparte. Sí, vale, Rafael Hernando pasó por allí pero como decía Francisco Pacheco, el maestro y suegro de Velázquez en el siglo XVII cuando todos los pintores españoles viajaban a Italia para aprender de los grandes maestros: "Hay muchos que han pasado por Italia, pero pocos que Italia haya pasado por ellos". O sea que la Universidad de Alcalá de Henares no tiene la culpa de que Rafael Hernando pasara por allí. Él estaba de visita.

Para colmo el inefable Rafael Hernando se apellida fraile, ¡vaya por Dios! Muy adecuado, claro, pues nuestra política nacional se parece cada vez más a una obra de teatro del siglo XVII. Ignoro si es un drama o una comedia pero algo será, ya veremos. Aquí tenemos frailes, rufianes, toledanos, peces-barba, tiesos de Andrés, rabanedas, matas, corredores, rubios, ruedas, becerriles, vaqueros, amores, polos, silvas, bonillas, carrascos, gascones, guijarros, sevillas, maestres, arrojos, puentes, vizcaínos, coronados, botellas, corderos, pajines, cuadras, gurriaranes, zapateros, mecos, castellanos, torres, calvos, valencianos, cregos, reinas, mediavillas, sobrados, castejones, izquierdos, cerviños, talegones, mulas, jaranas, marqueses, gallegos, moras, jurados, aragoneses, veracruces... y bueno, lo dejo ya porque me canso de buscar sus apellidos en internet. Son todos políticos españoles. ¿Se dan cuenta de qué bonito suena? Somos el siglo XVII.

O sea que tenemos el elenco de actores y personajes. Nos falta saber el argumento y sobre todo el final de la obra. A lo mejor se lo sabe Rafael Hernando... habrá que preguntarle.