La sintonía

Si han leído ustedes distintas informaciones sobre el funeral de Utrera Molina en el que unos tipos se pusieron a cantar el Cara al Sol, se habrán fijado en que algunos medios designan la canción en un alarde de normativización lingüística y cultural como la "sintonía falangista".

Algo muy apropiado lo de "sintonía" dados los tiempos que corren. Y corren que se las pelan, ¡uau! El Cara al Sol hace mucho tiempo que pasó de ser un himno a ser una sintonía como las de "Aplauso", "Gran Hermano" o "Tu cara no me suena todavía".

Yo comprendo que en esta España de parados, hipsters, chicas de Fremen y diseñadores gráficos "cool" aun queden ancianos nostálgicos y también algunos jovencitos revenidos y desinformados que sueñan con montañas nevadas; o quizá con algún héroe de Marvel regordete especializado en inaugurar pantanos bajo palio. Pero efectivamente el Cara al Sol hoy parece más la sintonía de un programa televisivo venido a menos que un himno capaz de levantar los corazones a nadie.

En mi niñez todavía nos hacían cantar a los críos el Cara al Sol en el colegio, en los campamentos de la OJE y en cualquier sitio o actividad que se pusiera a tiro de flechas y pelayos que, por cierto, todo hay que decirlo, no tenían muy buena puntería. Supongo que conocen la letra, no tiene desperdicio, no en vano la escribieron tres vascos: Sánchez Mazas, Pedro Michelena y Jacinto Miquelarena, junto con Agustín de Foxá.

Y para colmo por si no había bastantes vascos en la orquesta, la música es de Juan Tellería, también vasco. Vamos, un grupo casi familiar o de amiguetes del cole en plan One Direction, solo que más interesados en el adoctrinamiento ideológico que en lucir flequillo. En cualquier caso todo un hit del momento que hoy en día podría encabezar sin ningún problema la lista de los 40 Principales.

Yo nunca entendí la letra aunque me la hicieron cantar muchas veces. Sí, podía aceptar lo de "la camisa que tu bordaste en rojo ayer" o aquello otro de "si te dicen que caí me fui al puesto que tengo allí", aunque con reservas. Pero nunca entendí esta frase: "me hallará la muerte si me lleva". Me parecía misteriosísima. Supongo que sin saberlo yo ya apuntaba maneras de escritor, porque con doce años pensaba que la frase lógica tendría que ser al revés: "me llevará la muerte si me halla".

Entonces yo aun no sabía quién era Agustín de Foxá, un escritor falangista al que descubriría muchos años después, a mis treinta y tantos. Su novela "Madrid de Corte a Checa" es a mi juicio la mejor novela que se haya escrito nunca sobre la Guerra Civil, claro que esta opinión como casi todas las opiniones es una bobada ya que no he leído todas las novelas sobre ese tema. Pero ¿cómo es posible que Agustín de Foxá escribiera una frase tan tonta? En fin... volverán banderas victoriosas.