De modelos

Modelos. Mucha gente que conozco y que curiosamente no conoce a ningún modelo en persona, chico o chica, suele pensar que son un poco tontos. Demasiado guapos para ser listos ¿no? Como si fueran Barbies o algo así. Pues no, craso error. Yo he tenido la suerte de conocer a muchos y fotografiarlos y jamás me he encontrado a ninguno tonto. Nunca. Todo lo contrario. La mayoría son chavales y chavalas que además de hacer lo mismo que los demás chavales y chavalas de su edad, o sea estudiar, curran, cosa que por cierto no hacen sus amigos. Y curran como locos, puedo asegurárselo.

Los modelos (los que tienen cierto éxito, claro) viajan mucho pero en realidad solo ven los aeropuertos de las ciudades, no las ciudades. Del aeropuerto al set y del set al aeropuerto. Esa es su vida mezclada con un par de sandwiches rápidos y algún que otro libro que llevan encima para entretenerse en los tiempos vacíos de un rodaje, una sesión, o una espera en el aeropuerto. Obviamente les tiene que gustar mucho su trabajo ya que es bastante "sufrido" digamos. Si a mçi me hubieran ofrecido un trabajo así a mis 18 o 19años lo hubiera rechazado de inmediato. Es un trabajo bastante duro.

Siempre he tenido buen ojo para elegir modelos en los castings no sé por qué, supongo que es una herencia de mi pasado como fotógrafo. Y sobre todo siempre he tenido buen ojo para elegir modelos masculinos ya que como fotógrafo lo fui especialmente de moda masculina. Muchos años después de haber dejado la fotografía y siendo director creativo elegí en un casting a Jon Kortajarena para un trabajo de una firma de moda ourensana cuando a él, tan famoso hoy, aun no lo conocía nadie, entonces era casi un crío. En cierta ocasión elegí también a Andrés Velencoso por su book ya que él no estaba en persona, pero no pudo ser al final porque Andrés es una cama (me refiero a sus medidas) y el cliente no tenía tallas para él. Algo parecido me ocurrió con Oriol Elcacho, otro top-model español actual. A alguien no le gustaba su "narizota". ¡Vaya!, todo por la nariz, nos ha fastidiado –pensé yo–. Si aquello era lo bonito de aquel chico. En fin. 

Mucho antes, en mis años de fotógrafo trabajé en bastantes ocasiones con un modelo cuyo nombre ya no recuerdo que preparaba oposiciones hincando los codos en sus libros en el camerino entre foto y foto.

– ¿Qué haces?

– Estudio.

– ¡Ah! Vale.

Pero mi favorito de aquella primera época fue siempre Toño Torres, ourensano y uno de los primeros modelos españoles con proyección internacional en los ochenta. Toño es un tipo con un corazón gigante y hoy se dedica felizmente a cultivar manzanos y producir sidra en Asturias con su mujer y sus niños, creo.

Modelos. Son exactamente lo que dice su nombre: modelos. O sea, algo a imitar.