San Andy Murray

Hace unos días Andy Murray en una entrevista le largó un pelotazo en toda la línea a un periodista desinformado. O quizás fue una "dejada" en la red como aquella preciosa de Woody Allen en "Match Point". Todos ustedes lo habrán visto o leído. El periodista le comentó a Murray, que por cierto hacía solo unos minutos acababa de perder en cuartos de final contra Sam Querrey en Wimbledon, que "es la primera vez que un tenista estadounidense (refiriéndose a Querrey) llega a las semifinales de Wimbledon", a lo que Murray replicó "tenista hombre". El periodista no entendió la observación así que Murray tuvo que repetírsela "tenista hombre", y explicársela: Serena y Venus Williams, Coco Vandeweghe y Madison Keys, todas americanas, sí llegaron a las finales de Wimbledon y Serena lo ganó el año pasado.

A mí las meteduras de pata de periodistas me encantan. Refrescan la lectura. A fin de cuentas los periodistas pueden equivocarse, lógico, pero cuando lo hacen de forma tan estruendosa resulta genial. El hecho de tener el micro en la mano y hacer preguntas a bocajarro parece conferirles un poder especial, pero son simples currantes como cualquiera. Y como cualquiera meten la pata. Todos metemos la pata constantemente y eso es inevitable. Lo inteligente es saber sacarla.

He buscado en Google "meteduras de pata periodísticas" y me he encontrado una muy buena en un titular de prensa: "La autopsia confirma la muerte de la víctima al 100%". Lamentablemente ya no tenemos entre nosotros a don Fernando Lázaro Carreter, que nos educó de niños con sus libros de lengua del bachillerato; y años después a través de su columna de prensa "El dardo en la palabra" siguió ilustrándonos humorísticamente sobre estos asuntos durante más de veinte años.

Durante no tantos años yo coleccioné esas "meteduras de pata", solo por diversión. Me encantaban. Las anotaba en una libreta. Recuerdo una muy buena que me contó mi hermano una vez, la había encontrado en una novela, creo. Decía así: "Era de noche y sin embargo llovía". O esta otra de un titular de un periódico: "Murió acribillado por una bala".

Hace tiempo circuló por internet una colección de estupideces parecidas recogidas por una asociación de abogados americanos. Estupideces dichas en juicios reales en los Estados Unidos. Hasta le dan un premio a eso, a la estupidez mayor. Pues la mayor era esta, un abogado joven y muy combativo acosaba a un testigo, médico, a propósito de la víctima de un crimen: "¿Dice usted que el hombre (X) estaba muerto? / Sí / ¿Le tomó el pulso? / No. / ¿Le tomó la temperatura? / No. / ¿Comprobó si respiraba? / No. / Y entonces, ¿cómo sabe que estaba muerto? / Porque su cerebro, en un bote de formol reposaba desde hacía tres días en la mesa de mi despacho."

¡Bendito sea San Andy Murray! Y benditos también los desinformados que nos alegran tanto el día! Que ustedes lo pasen bien.