Sobre Arabia Saudí

Sobre Arabia Saudí

Hablemos claro. No entiendo porqué los políticos españoles, europeos, americanos, no lo hacen en las tribunas públicas, en el Consejo de Europa o en la ONU.

Arabia Saudí, ese país multimillonario que tantas amistades tiene con nosotros y tantos negocios en la Costa del Sol y otros sitios, es una maldita cárcel. Un gigantesco penal de mujeres diseñado por un narco psicópata de Ciudad Juárez que ha perdido el norte, tal vez huyendo en una moto por un túnel hacia Nuevo Méjico. 

En Arabia Saudí las mujeres no pueden salir a la calle sin su marido o un pariente varón que las acompañe, no pueden conducir (desde hace unas semanas sí, creo), no pueden abrir una cuenta en un banco, no pueden enseñar ya no digo una pierna, sino una mejilla o una opinión. En Arabia Saudí los Ulemas salen por la tele cada día explicando como se debe azotar a una mujer correctamente. Y correctamente significa sin que se le note después, algo que resulta absurdo ya que tal como visten nadie, ningún vecino, ningún amigo podría ver nunca los moratones. En Arabia Saudí si has tenido la suerte de nacer con un pene entre las piernas lo tienes fácil; pero si de bebé te salió una vagina, despídete chica. Adiós. Encomiéndate a la suerte.

A mi me avergüenza que no haya ni un político nuestro o no nuestro capaz de levantar la voz en los foros internacionales y decirles a los riquísimos gobernantes saudíes: ustedes son unos cabrones, caballeros, y digo caballeros por ser respetuoso. Quítense esos turbantes blanqueados que llevan en la cabeza de una vez, no nos engañan. Y salgan de aquí ahora mismo. Ni siquiera queremos respirar el mismo aire que ustedes. Ciao.

Pero eso ni ocurre, ni ha ocurrido, ni va a ocurrir. La política internacional es el arte de tragar con lo que sea y decir "encantado, ha sido un placer" con una sonrisa, estrechándole la mano al propietario del pozo petrolífero de turno. 

Esa cortesía es entre hombres, claro. A la mujeres, madres de sus innumerables hijos varones, ya les pegarán en casa. Ven aquí, niño bonito. Tú no niña, que eres tonta; tú a rezar con tu madre.

En realidad los ricos saudíes y otros musulmanes, tan abstemios y castos, también tienen chicas en pelotas en los yates ¿o creían ustedes que son tontos? Pero esas según ellos son solo putas rusas, europeas, cristianas, etc. ¿A quién le importan? Cuando acaba el crucero las mandan de vuelta a casa en el jet. Con sus bikinis. A Londres o a donde vivan. Bendito sea el Señor.

El año pasado un imán marroquí (tratándose de imanes da igual Marruecos, Arabia Saudí o el país que sea), dictaminó en una fatua que "una niña de nueve años da mejores prestaciones en la cama que una joven de veinte". ¡Mejores prestaciones! O sea... como si fuera una lavadora. ¿Por qué nadie les habla claro de una vez?