Spotlight

"Spotlight" es una de las películas más perfectas que he visto en los últimos años. Es de 2015, está dirigida por Thomas McCarthy y protagonizada entre otros actores fabulosos por uno de mis favoritos, Mark Ruffalo, uno que no se prodiga en el cine todo lo que a mí me gustaría. 

La relación de premios de “Spotlight” es interminable. Oscar a la mejor película; Oscar al mejor guión original; BAFTA al mejor guión; 5 premios Independent Spirit; premio a mejor película y mejor guión según la Asociación de Críticos de Los Angeles; también según el Critics Choice Awards; también según el sindicato de guionistas americano WGA y. en fin, no sigo porque se cansarían ustedes de leer premios. A “Spotlight” le salen premios por las orejas.

Dicho esto siempre me llama la atención que si en una conversación sale el tema de la película y la menciono, tan poca gente la haya visto. Sorprendente. 

El tema de fondo de “Spotlight” es la pederastia. El tema central es la historia de como en 2002 (es una película basada en hechos reales) un equipo de periodistas del Boston Globe destapó cientos de casos de pederastia que se habían producido en la Iglesia Católica de Massachussets durante décadas. Algo que llevó a la archidiócesis de Boston y a la Iglesia Católica americana a procesos judiciales que acabarían costándole miles y miles de dólares en indemnizaciones por todo el país, aparte de una notable pérdida de credibilidad entre sus fieles. Aun siguen en ello.

Pero si no han visto la película no se confundan por lo que les estoy contando. A pesar del tema en “Spotlight” no hay nada morboso. Es precisa como un bisturí, elegante como un esmoquin y a la vez tan tierna y dolorosa como un lamento desgarrado.

Entre los innumerables premios de esta película no se cita nunca porque no es un premio, que incluso L'Osservatore Romano le dedicó una crítica muy elogiosa firmada por su editorialista Lucetta Scaraffia.

Vale. Dejemos “Spotlight” que es un asunto americano y centrémonos en España. El otro día el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, famoso antifeminista, homófobo y recalcitrante exfranquista que ya es una caricatura de sí mismo por sus declaraciones, fue increpado en Eibar por unas feministas que para más inri (!) se le aparecieron desnudas de cintura para arriba, algo que hace todo el mundo tranquilamente en cualquier playa española. A Munilla no le gustó. Al mismo tiempo, el obispo de Astorga pedía perdón por los abusos del curita Ramos Gordón, apartado del sacerdocio por eso. Por sus abusos.

Loable la disculpa del astorgano. Pero la Iglesia parece seguir sin entender que esos delitos deben ser juzgados por tribunales civiles y no por ellos, que se limitan a enviar a los criminales a una Casa de Retiro a descansar.

En fin, cambiemos de tema. Vean “Spotlight”, eso sí. Y de paso vuelvan a ver también “Yo Confieso”, con aquel genial Monty Clift ¿se acuerdan?