Teletrabajo

Como todos sabemos, el teletrabajo se está imponiendo en las sociedades modernas. Cada vez hay más gente que trabaja desde casa, y de hecho ya hay muchos trabajadores (no están contabilizados, claro) que hacen la mitad de la jornada laboral en la cama y la otra mitad en el baño, lo que es un increíble logro de las nuevas tecnologías y también ¿por qué no decirlo? de la libertad individual. 

Los argumentos en favor del teletrabajo son incontables. Puedes trabajar en calzoncillos sin que tu jefe te riña, puedes cambiarle los pañales a los niños al mismo tiempo que atiendes a un cliente o encargas la compra al súper, y hasta puedes procrastinar todo lo que quieras o te venga bien en cada momento. A tu aire.

Mal podía imaginar Thomas Alva Edison cuando inventó el teléfono y dijo aquella famosa primera frase a través de la línea a su empleado Watson para comprobar el funcionamiento del aparato "Señor Watson venga, quiero verle", que esa frase acabaría convirtiéndose en "Señor Watson quédese ahí, no quiero verle". Las empresas e instituciones de hoy cada vez se parecen más al productivo inventor americano, pero al revés.

A mí siempre me gustó Edison desde que en cierta ocasión siendo un crío vi por la tele la película "The Young Tom Edison" protagonizada por Mickey Rooney, con aquella escena magistral y emocionante en la que el niño Edison/Rooney, un chaval modesto, recorre su barrio a toda velocidad pidiéndole espejos prestados a todos los vecinos y monta un sistema con ellos para multiplicar la escasa luz de las pocas velas que tenían en casa, y que así un médico puediera operar a su madre con... algo más de garantías. Él no se dedicó al teletrabajo. Claro que si Edison hubiera vivido en nuestro tiempo seguramente habría sido Steve Jobs. No sé.

Lo que sí sé es que el teletrabajo cada día está más en auge. Y no solo se teletrabaja desde casa, sino desde cualquier sitio. El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, trabaja desde el fútbol; el director de la DGT, Gregorio Serrano, desde Sevilla; Puigdemont desde Bruselas y Oriol Junqueras desde la cárcel de Estremera. Incluso miles de españoles en un rapto de productividad laboral inusitado tratándose precisamente de españoles, estuvieron el otro día trabajando un montón de horas extras sin cobrar desde la AP-6, un sitio bastante incómodo por cierto. 

 No quisiera acabar este artículo sin mencionar ¿cómo no? a los heroicos siete chicos del 4x4 que subieron al Angliru en plena tormenta en camiseta y chanclas, y desde allí dedicaron todos sus esfuerzos telemáticos, también durante horas, a poner a currar de una maldita vez a los equipos de emergencia y rescate asturianos y nacionales, lamentablemente sin éxito. Y es que la UME, el Samur, la Guardia Civil, los equipos de emergencia, los bomberos, los de los helicópteros y hasta los de las máquinas quitanieves son todos unos vagos de caray. Hay que fastidiarse. Ya saben, 4x4=16.