Ganadores que han recibido castigo

CRÓNICA PERSONAL

Publicado: 17 mar 2026 - 02:11
Pilar Cernuda
Pilar Cernuda | La Región

El PSOE ha ganado dos escaños en Castilla y León y Vox ha ganado uno. Sin embargo… hay sin embargo.

Vox ha caído en la trampa en la que caen los partidos bisoños, con ejemplos que han sido frecuentes en las últimas décadas: presumían tanto de que iban a alcanzar lo imposible, que un buen resultado se convirtió en fracaso. Vox estaba seguro de superar el 20 por ciento y conseguir 3 o 4 escaños más que en las pasadas elecciones. Tuvo uno más, lo que no está mal, y casi un 19 por ciento de votos, pero la vanidad con la que se expresaban algunos de sus dirigentes han convertido su buen resultado en una decepción.

En el caso del PSOE, el éxito de Carlos Martínez es incuestionable. De Carlos Martinez. El éxito es suyo, como sabe cualquier castellano y leonés que conozca medianamente la política de su tierra. No era el candidato que quería Pedro Sánchez, sino el que querían los socialistas de su tierra, que admiraban además como Martínez se había ganado a pulso la alcaldía de Soria durante cuatro mandatos. Lo ocurrido el 15M es todo un aviso a Pedro Sánchez: un hombre de partido, pero no especialmente sanchista irredento, ha tenido un resultado que para sí quisieran los ministros a los que Sánchez ha lanzado a la arena en contra del criterio de muchos socialistas leales a las siglas. Esos candidatos han dejado a su líder bajo las patas de los caballos.

El revolcón de los socios de Pedro Sánchez el pasado domingo pasará a la historia

Para Vox ha llegado la hora de la verdad. Que no se hayan cumplido sus expectativas seguro que está relacionado con su animadversión hacia el PP, mezcla de celos y de desprecio, que les ha llevado a un bloqueo de las negociaciones de gobierno. Transmitía la sensación de que les interesaba más mandar a Feijóo a Galicia que desalojar a Sánchez de La Moncloa. A eso hay que sumar que su ruptura de los gobiernos de los que formó parte, donde no tuvieron una sola iniciativa destacable, llevó a la conclusión de que no querían gobernar para que no se demostrara aún más su falta de experiencia de gestión y la falta de gente capaz para asumir responsabilidades. Esa sospecha, que las últimas semanas se convirtió en certeza al boicotear cualquier posibilidad de gobierno del PP, les ha pasado factura. Es significativo que un número destacado de analistas coincidiera la noche electoral en recordar que también Ciudadanos y Podemos, con varias decenas de escaños en el Congreso y que veían cerca La Moncloa, en un suspiro se quedaron en nada. Y en nada siguen.

El revolcón de los socios de Pedro Sánchez el pasado domingo pasará a la historia. Entre Sánchez y Yolanda Díaz, la vicepresidenta en la gala de los Oscar el día de las elecciones, se están cargando la izquierda española. Si no se la han cargado ya.

Feijóo, tan criticado por tantos, incluida esta periodista, está resultando ser un político que no muestra fiereza como líder de la oposición ni cuenta con un equipo ilusionante. Pero gana elecciones. Transmite mucha confianza.

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