Tesoro de villanos

Tesoro de villanos

Holi. Cómo mola. Mola mazo. Se me ha ido la pinza. Tengo un cacao que te flipas. Estoy petado y me la suda. Me estás vacilando ¿no? Me voy a dar un pirulo, tío. No me rayes, anda. Eres un rata. Deja de dar la brasa. Sinsajo. Es guay. Me gusta mogollón. KMK. Ese está empanado, colega. Es un gocho. Ven aquí chorbito. ¿Tienes alpiste? Zas. Tengo ganas de jalar algo. No me metas un marrón ¿eh? Me chana mucho ese jacho. Es que se lía. ¿Tú tienes un rollo? ¡Vaya chusta! Jo. Ya me cosco. Oki. La pava era muy fashion, chaval. Un pibón. ¿Me estás troleando? Todo aquí es muy cool pero yo me piro, ciao. Ese tipo es un viejuno, random, yo ke sé. Es worth. Es un pipa. Hasta nunki.

Vale, es verdad que me estoy marcando un triple porque yo a estas alturas no sé nada de lo que aparece arriba. Todas las frases del párrafo anterior absurdamente desordenadas son de argot juvenil. Por eso si usted tiene un hijo entrando en la adolescencia empieze a hincar los codos, le va a hacer falta.

Yo también hablé en argot de chaval. Como todos. En los noventa el impresentable rey del pollo frito, Ramoncín, escribió y publicó su famoso "El Tocho Cheli" (tengo un ejemplar de la primera edición), en donde recogía aquellas expresiones que empleábamos los chavales, la gente de moda y también muchas otras propias de camellos, chulos, delincuentes, etc. A mí Ramoncín me cae bastante mal pero el libro es bueno y fue muy alabado en su momento incluso por Umbral. El tocho está bien, es interesante y merece la pena. Como soy un amante de los diccionarios de todo tipo ese también me gustó, por eso lo compré entonces.

En mi colección de diccionarios, unos doscientos, hay uno fabuloso magníficamente editado por Herder, con tapas duras plateadas y un bonito grabado en la portada. La autora es María Inés Chamorro, a la que doy las gracias desde aquí ya que la lectura de cualquiera de sus más de 800 páginas resulta siempre fascinante como un sueño. Es un diccionario de germanía, el lenguaje de los grupos marginales del siglo XVII. Se titula "Tesoro de Villanos" y tiene un largo subtítulo igualmente precioso: "Lengua de jacarandina, rufos, mandiles, galloferos, viltrotonas, zurrapas, carcaveras, murcios, floraineros y otras gentes de la carda."

Por si no lo saben la "carda" es la rufianesca del XVII; "murcio" es ladrón; "florainero", uno que trampea con las cartas; y "carcavera", una puta que hace la calle en cementerios. Si quieren saber el resto cómprense el libro, no los defraudará. A mi tampoco me defrauda el lenguaje de los chavales y chavalas de hoy, como el que reseñé en el primer párrafo aun sin entenderlo. Es un "tesoro de villanos" también, uno hecho con la lengua y que vale más que cualquier tesoro de oro y piedras preciosas. Lenguaje: quienes lo renuevan son magos.