Todo arde

Hace tiempo escribí un artículo aquí "En defensa del eucalipto" que me granjeó no pocos insultos en internet durante varias semanas. Algunos que en lugar de leer lo que está escrito leen lo que les parece, interpretaron que yo estaba a favor de plantar eucaliptos en Galicia por todas partes. Pero yo no decía eso. Solo decía que es tarde para querer expulsar al eucalipto. A estas alturas el eucalipto es de casa desde hace mucho y tan gallego como usted, como yo o como el carballo.

Por supuesto no soy ingeniero forestal y me parecen un disparate las plantaciones masivas de eucaliptos. Pero el eucalipto no es un enemigo, él no tiene la culpa de ser como es. Y vive aquí desde hace casi doscientos años, así que es tan gallego como el que más.

 Estos días a propósito del terrible incendio de Portugal circularon en internet unas fotos de "A Quinta da Fonte", una diminuta zona que se salvó de las llamas, supuestamente porque en esa pequeña área solo había carballos y olivos, esa fue la versión noticiosa. ¿Están de broma? ¿Los carballos y olivos son ignífugos? Que lo pongan en conocimiento de la NASA y el MIT inmediatamente. Siento decírselo a los ecologistas de salón pero nada es ignífugo, chicos. Nada. Y mucho menos ninguna madera. Por supuesto el eucalipto es más ignífero que el carballo, pero el carballo no es ignífugo.

Esa Galicia de carballos y castiñeiros es un mito pseudonacionalista sacado de un cuento de hadas. Vale en la Ribeira Sacra, pero no toda Galicia es así. De niño yo recorría durante los veranos en bici y después de adolescente en moto los montes desde A Guarda hasta Baiona pasando por Oia. Allí, veinte años antes de que yo naciera solo había piedras, véanse fotos de la época. Fueron las políticas forestales del franquismo (lo siento amigos pero incluso el puto franquismo hizo algo bien) las que poblaron de pinos y eucaliptos pues robles y castaños no hubieran crecido allí, ese mundo verde, aromático y mágico junto al mar, gobernado hoy por caballos salvajes.

Los eucaliptos no son culpables. Los culpables somos siempre los hombres. A mí esa historia de la "Quinta da Fonte" tal como la han querido contar me parece demagogia alimenticia para quienes no han pisado el monte en su vida y solo ven árboles en los documentales de La 2. Y también, eso sí, una suerte casi milagrosa para los propietarios, empleados e inquilinos de la Quinta que tuvieron la fortuna de ser evacuados antes del desastre; en la desolación todos nos hemos alegrado por ellos y con ellos. 

Pero el que esa zona se librara del fuego no pudo deberse solo a las especies arbóreas. ¿Han estado ustedes alguna vez en un incendio en el monte? Yo sí, de chaval, y les juro que todo arde sea del material o de la especie vegetal o animal que sea. Todo arde... no solo los eucaliptos.