Susana Giris, vigilante forestal atrapada en la tormenta: "No había visto nada igual”

ALERTA NARANJA

En un día marcado por la alerta naranja en la provincia, la trabajadora forestal quedó incomunicada durante una hora tras una tormenta de granizo y riada en la zona de Testeiros.

Zona del regato afectado en la aldea de O Castro.
Zona del regato afectado en la aldea de O Castro. | Lucía Otero

Una trabajadora forestal, Susana Giris, vivió una situación de extrema tensión tras quedar atrapada en su vehículo mientras descendía de la zona de Testeiros durante una jornada de vigilancia por riesgo de incendios. Lo que inicialmente era un servicio rutinario de control en el monte se transformó en una emergencia repentina cuando la tormenta de granizo y una riada sorprendieron a la trabajadora, reduciendo la visibilidad a cero y haciendo la carretera intransitable en cuestión de segundos.

Según su testimonio, la tormenta llegó rápido, con una “masa negra” que cubrió por completo la zona mientras el granizo golpeaba con fuerza el vehículo. El ruido que describe era tan intenso que no podía escuchar ni la emisora. En el interior del coche viajaba su mascota, que se desplazó hacia la parte delantera, mientras ella intentaba protegerse como podía entre los asientos ante el movimiento del vehículo provocado por el agua.

La trabajadora relata que llegó a pensar que el coche podía ser arrastrado o salirse de la vía debido a la fuerza del agua y la falta total de visibilidad, en una escena que califica de “dantesca”. En un intento de orientarse, abrió la puerta del conductor, pero la ausencia de referencias visuales terminó por desubicarla aún más.

Giris permaneció alrededor de una hora intentando salir de la zona afectada sin teléfono móvil operativo, ya que se había quedado sin batería. Finalmente, logró avanzar entre el agua, las ramas y los restos arrastrados por la riada hasta alcanzar una zona más segura en dirección a A Gudiña, donde pudo reencontrarse con sus compañeros, que acudieron a su encuentro y a los que le está muy agradecida.

Con más de tres décadas de experiencia en trabajos forestales, asegura que nunca había vivido una situación similar. “Llevo desde 1990 o 1991 en el monte y no he visto nada igual”, afirma.

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