Las patatas limiás sufren la intensidad de las tormentas

SIEMBRA APURADA

Las copiosas precipitaciones de las tormentas apuran la siembra de patatas en A Limia y ponen en riesgo las que ya están plantadas

La siembra de patata en A Limia, siempre acompañada por las cigüeñas.
La siembra de patata en A Limia, siempre acompañada por las cigüeñas. | Óscar Pinal

A Limia espera con anhelo el cambio del clima previsto para los próximos días. Desde finales de abril, cuando se registraron las primeras precipitaciones de cierta intensidad, el cielo no ha dado tregua para continuar con la siembra de las patatas, y la acumulación de litros que inundó las parcelas afecta a las que se plantaron antes.

Las fincas antelanas se encuentran en stand-by desde hace dos semanas, esperando a que la lluvia cese para rematar una campaña que “prometía moi boa”, afirma Servando Álvarez, director técnico del Inorde. “O final do inverno foi bo e as fincas secaron, pero botouse a chover e imos rematar sementando a finais de maio”.

Los agricultores concuerdan en que vuelve a haber retraso, apuntando a una fecha límite similar: “Se están na terra antes do 25 de maio, non van mal”, afirmó Amador Díaz. “Hai quen aínda non empezou e outros que xa teñen todo botado”, continuó, aclarando que, ante la previsión de que el clima mejorará, “a semana que vén comezará o forte”. Víctor Cabido, de Xunqueira de Ambía, es otro de los agricultores que espera “a que levante o tempo para poder sementar”.

Dos caras

La campaña de este año representa las dos caras de una misma moneda. Por un lado, los agricultores que aprovecharon el buen clima del mes de abril para adelantar la siembra enfrentan los riesgos de las tormentas; mientras que los que tienen aún las semillas en el almacén, tienen que mantenerlas en un buen estado de conservación y asumir la pérdida de capacidad productiva al reducir el número de gromos.

Álvarez explica que la situación más complicada la enfrentan las zonas profundas al permanecer más tiempo sumergidas: “Teñen o risco de aparición de Rhizoctonia (una enfermedad fúngica de la tierra). Por outra banda, o herbicida estase aplicando tarde porque non se pode entrar a traballar e a metribuzina, o herbicida para emerxencias, xa non se pode empregar”.

Aunque el nivel freático de A Limia creció considerablemente llenando de agua los canales, hay fincas que no llegaron a inundarse, siendo la diferencia la intensidad de las tormentas, que azotaron de forma desigual a la comarca. María Antonia Calvo, agricultora reconocida en A Limia, explica que aunque sí ha sembrado parte de sus hectáreas, aún no entró a trabajar las situadas en la Lagoa.

Así, A Limia encara los próximos días con cierta tensión: “Estamos esperando a que remonte o tempo, porque se non xa estamos como o ano pasado, sementando en xuño”, remató Amador Saborido, presidente de la comunidad de Regantes Nova Limia.

Según las estimaciones más frecuentes, se encuentra sembrada un 50% de la comarca, una cifra que se reduce en las consideradas “zonas baixas”.

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