David Pinto, veraneante en A Mezquita: “Todo transcurre con más calma. Se valora más el tiempo y la cercanía de las personas”
TURISTAS EN OURENSE
David Pinto reivindica el verano en Chaguazoso como un refugio de calma, recuerdos y familia, lejos del ritmo acelerado de la ciudad
David Pinto regresa siempre que puede a Chaguazoso, en A Mezquita, para disfrutar de su familia y de un entorno al que se siente profundamente unido. Con un fuerte vínculo con su abuela, volver a Chaguazoso supone desconectar de la ciudad y “estar tranquilo” en un entorno en el que prima la cercanía y la familiaridad entre quienes lo habitan.
Perfil
Nombre: David Pinto
Edad: 33
Profesión: Operario en industria química
Lugar de procedencia: Rubí, Barcelona
Pregunta. ¿Por qué elige pasar el verano en una aldea en lugar de un destino de playa o una ciudad?
Respuesta. Por estar cerca de mi familia. Mis padres , mi hermana y mis sobrinos viven aquí, al igual que mi abuela, fallecida recientemente.
P. ¿Qué significa para usted volver cada verano a este lugar?
R. Desde que tengo memoria todos los veranos vuelvo al pueblo y para mí significa desconexión y tranquilidad.
P. ¿Cuál es su primer recuerdo de esta aldea?
R. Siempre recuerdo cuando aprendí a montar en bici, bajando a la zona conocida como Regairiña, en Chaguazoso, a toda velocidad .
P. ¿Qué es lo que más echa de menos cuando no estás aquí?
R. Sin lugar a dudas a mi familia, sobre todo a mi abuela. Siempre ha sido un referente para mí.
Las frases
“Desde que tengo memoria todos los veranos vuelvo al pueblo”
“Siempre recuerdo cuando aprendí a montar en bicicleta”
“Aquí las cosas se viven de otra manera, con otro ritmo”
P. ¿Qué tiene el rural que no encuentra en otros destinos?
R. No es el medio rural en sí, sino el pueblo en concreto: la nostalgia de los recuerdos vividos, la tranquilidad que se respira, el hecho de que todo el mundo te salude al pasar —algo cada vez más difícil de encontrar en las ciudades— y esa cercanía con la que la gente te recibe, tratándote muchas veces como si formaras parte de su propia familia.
P. ¿Cree que el ritmo de vida aquí le ayuda a desconectar?
R. Sí, es diferente a la ciudad. Aquí las cosas se viven de otra manera, con otro ritmo; todo transcurre con más calma y tranquilidad. Se valora más el tiempo, la cercanía de las personas y esos pequeños detalles del día a día que hacen que la vida en el pueblo tenga un carácter especial.
P. ¿Qué rincón de la aldea recomendarías a alguien que la visita por primera vez?
R. El rincón que más me gusta es subir, por la noche, al lugar más alto del pueblo para contemplar las estrellas. Es un momento de calma absoluta, lejos del ruido y de las prisas, donde se puede disfrutar del cielo despejado y de la tranquilidad del entorno.
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