LA GRAN CITA ASTRONÓMICA
A Veiga se rinde con gran multitud ante un fenómeno que hizo historia
LA GRAN CITA ASTRONÓMICA
El municipio ourensano de A Veiga vivió con emoción un eclipse solar total que convirtió durante unos instantes la tarde en noche y reunió a numerosos visitantes en torno al Observatorio de Trevinca.
A las 20,29 horas, el día se apagó en A Veiga. Durante unos 45 segundos, el Sol desapareció por completo detrás de la Luna y el cielo cambió de aspecto ante la mirada sorprendida de vecinos, visitantes y aficionados a la astronomía. Fue un instante breve, pero suficiente para convertir la tarde del miércoles en una experiencia que muchos tardarán en olvidar.
El entorno del Centro Astronómico de Trevinca fue uno de los principales puntos de observación del eclipse en Ourense. Desde allí, el público siguió la evolución del fenómeno hasta alcanzar la totalidad, en un ambiente marcado por la expectación ante uno de los acontecimientos astronómicos más extraordinarios que se han podido contemplar en la provincia.
Para muchos de los presentes era, además, la primera vez que podían experimentar un eclipse solar total. La oscuridad llegó en pleno atardecer, cuando el Sol se encontraba ya cerca del horizonte, y durante unos segundos A Veiga ofreció una imagen difícil de repetir. Múltiples cámaras y telecospoios llenaron los alrededores del observatorio.
El eclipse comenzó a verse de forma parcial alrededor de las 19,33 horas y fue avanzando poco a poco hasta alcanzar su momento álgido. La llegada de la totalidad concentró todas las miradas y dejó paso después al regreso de la luz, mientras el público comentaba lo vivido y trataba de asimilar la singularidad del momento.
La respuesta a la convocatoria convirtió A Veiga en uno de los focos de atención del eclipse en la provincia a donde se acercaron cientos de personas. El Concello había habilitado dos grandes espacios de observación, en O Coiñedo y en el entorno del observatorio, además de puntos próximos a las aldeas para facilitar el seguimiento por parte de los vecinos. Iria Lores llegaba a A Veiga desde Baiona (Pontevedra), para disfrutar de este fenómeno “una experiencia espectacular, me quedo sin palabra, se me cayeron las lágrimas”. A su lado Hugo Blanco, allegado desde Pamplona, admitía que había merecido la pena “venir hasta aquí”.
La jornada, que se vivió con espectación desde primeras horas del miércoles, en la playa do Coiñedo, disfrutando de su bandera azul, contó también con puestos de comida, bebida y artesanía y continuó después del eclipse con música. El concierto de A Roda, previsto para las 22,00 horas en O Coiñedo, enlazó la cita astronómica con la noche de verano y con la observación de las Perseidas.
El eclipse dejó también una referencia histórica. Más de cien años después, A Veiga volvió a mirar al cielo y vivió un fenómeno que, para quienes estuvieron allí, dejó de ser una fecha marcada en el calendario para convertirse en un recuerdo inolvidable. Fueron apenas unos segundos, pero bastaron para que la tarde se convirtiese en noche en A Veiga y para que el cielo dejase una de esas imágenes que permanecen mucho tiempo en la memoria de los privilegiados espectadores.
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