O Cuco de Velle, un fenómeno social
Se cumplen treinta años de la muerte de O Cuco de Velle en un Ourense en el que dejó una huella imborrable por su generosidad y su talento para el espectáculo
La semana pasada Ourense rindió tributo a uno de sus personajes a la vez más populares y singulares de su historia contemporánea: Claudio González Añel, más conocido por su nombre artístico “O Cuco de Velle”, del que se cumplió el pasado mes de marzo el trigésimo aniversario de su fallecimiento, ocurrido en Velle, la misma parroquia en la que había nacido 76 años antes. La coincidencia del lugar de nacimiento y muerte no significa que su vida hubiera transcurrido en el mismo lugar. Muy al contrario, la música y su espíritu vitalista le llevaron a recorrer la provincia de joven y a actuar en bodas y fiestas populares prácticamente por todos los municipios. Su talento musical no se basaba en el virtuosismo con un instrumento, sino en la capacidad de acuñar un nuevo género, la canción popular humorística en la que fusionando habaneras y temas populares creaba nuevas canciones que pronto se convirtieron en auténticos hits, vendiendo decenas de miles de vinilos de su LP “A Palleira” al frente de su charanga y otros tantos cassettes con títulos como “San Benitiño” o “O Paraguas do Xosé”, que todavía hoy siguen siendo escuchados no solo en los formatos clásicos, sino también en plataformas musicales como Spotify o de vídeo como Youtube.
Talento natural
Pero antes de llegar a esa etapa en la que su popularidad traspasó las fronteras y cruzó el Atlántico hubo una previa en la que se fue forjando el personaje que ya en su infancia sentía una gran inquietud y gusto por la música hasta el punto de convertirla en su modo de vida. De joven recorría pueblos y aldeas de la provincia con su acordeón, amenizando bodas y fiestas. No solo su música alegraba allí donde actuaba. Sus actuaciones eran únicas y geniales gracias a un talento natural que poseía para hilar chistes con canciones populares. “Era un auténtico showman que conquistaba al público incluso antes de arrancar la música con su acordeón”, recuerda Antonio Pousa, uno de sus sobrinos y el que más tiempo convivió con él, porque le acompañó en esa aventura musical. “Empecé a ir con él cuando todavía llevaba pantalón corto”, añade. “Él ya era todo un personaje en toda la provincia. Tenía una inteligencia natural sorprendente e iba creando su propio repertorio a partir de canciones populares que luego él transformaba”. Antonio le acompañó en ese periplo hasta principios de los setenta. “Empecé a ir con él en 1953. Unas veces eran bodas. Otras, fiestas. Los días 4 y 20 de cada mes íbamos a Maceda, para amenizar el baile. Pero además íbamos a Castro Caldelas, Montederramo, Vilariño Frío, Avión, Amoeiro… viajábamos en coches de línea, de aquellos mixtos para viajeros y ganado. Cuando tuve motocicleta íbamos en ella. Cuco llevaba su acordeón entre las piernas”.
Desprendido
El éxito era tal que a Cuco nunca le faltaban actuaciones, pero Antonio destaca el carácter desprendido y generoso de su tío. “El dinero no era algo que le interesase o le preocupase. Él tenía además una pequeña taberna en Velle que abría cuando le apetecía. A veces, algún día por la noche y los domingos por la mañana. En Velle, además, tenía un baile que se convirtió en la gran escuela de baile de toda una generación, no solo de vecinos de la parroquia, sino también de gente que venía de todos los alrededores de Ourense. Había momentos en los que se juntaban hasta quinientas personas”.
La taberna y el baile dio lugar a uno de los mayores fenómenos sociales que se produjeron en Ourense a finales de la década de 1970: los matinales de domingo en A Palleira, su local. José María Fonseca Moretón, presidente de Terras Gauda recuerda cómo un local que comenzó siendo el punto de encuentro de unos amigos para charlar y cantar se convirtió en centro de atención de gente de toda condición y de todos los rincones de España. Emplazado en la carretera de Velle, entonces la vieja nacional que iba desde Ourense a Monforte y que pasaba por el centro de Velle. En ese tramo, la N120 era una carretera sinuosa, llena de curvas, estrecha y muy transitada. “Los domingos por la mañana aquello parecía la procesión del Cristo de la Victoria de Vigo, de tanta gente que llegaba y aparcaba donde podía hasta el punto de que a veces se atascaba la circulación cuando se cruzaba el coche de línea con un camión o con otro autobús”, recuerda Fonseca. “O Cuco de Velle era un hombre de una generosidad extraordinaria y allí nos recibía, con vino y algo de comer que bajaba de su casa. Hasta que llegó un momento que a la vista de tanta concurrencia se puso una pulpeira de Arcos en la puerta: Concha, a la que conocían como La Morena. No te puedes imaginar la cantidad de pulpo que hacía cada domingo. Yo ya vivía en Vigo, pero iba todos los domingos y allí se fraguó la charanga do Cuco de Velle”.
La charanga
José María y su hermano Juan, que fue secretario general en los ayuntamientos de Toén y Manzaneda eran los gaiteros de la charanga. Ambos tienen un grato recuerdo de O Cuco y su magnetismo para atraer a su alrededor al grupo con el que fue cristalizando la formación de la charanga. “Mi tío ponía como condición que tuviesen buen oído para que aquello diese lugar a un sonido bien conjuntado”, explica Antonio Pousa Añel. “Había mucha percusión, bombo, pandereta, etcétera, y mi hermano y yo que éramos los gaiteros -apunta Juan Fonseca-, pero también músicos muy brillantes, como era el caso de los hermanos Cudeiro, Berto y Adolfo, que habían tocado en la orquesta Continental, una de las mejores de Galicia, o Ángel, un gran pianista. Hasta había un músico inglés, Adam Mackay, que tocaba la guitarra y que actualmente vive en Mos.”
Aquellas reuniones resultaban cada vez más numerosas y lo que comenzó con canto a coro fue incorporando instrumentos. “Me acuerdo que, al principio, Pepe o de Oira, que tocaba el bombo, no tenía tal bombo y hacía las percusiones contra el mostrador”, comenta Fonseca. En alguna ocasión, A Palleira se llenaba de público incluso antes de que se completase el grupo musical y algún miembro que se había retrasado quedaba fuera o había que hacerle hueco para que pudiese entrar. Parte del público, cada vez más numeroso, quedaba en torno a la puerta de A Palleira y aquella aglomeración llamaba más la atención a los que circulaban de paso hasta tal punto de que muchos paraban para conocer la causa de semejante concurrencia. La charanga do Cuco de Velle, al igual que había hecho su promotor, primero en solitario y luego con algunos músicos más, empezó a moverse más allá de ese punto de encuentro en Velle, actuando en fiestas y romerías.
El disco
En 1980 graban un disco de larga duración. Un LP que se titula “Na Palleira”. “El productor fue Suso Vaamonde y del sonido se ocupó Tony Martínez, el que había sido guitarrista de Los Bravos. Lo grabamos en el coro de San Rosendo de Celanova”, señala Juan Fonseca- y se vendieron miles de copias, tanto del vinilo como del cassette que acabaron en todos los rincones del mundo, de manos de emigrantes que mantenían el vínculo con su tierra gracias a aquellas canciones populares que O Cuco de Velle había inmortalizado con su toque personal y humorístico.” Editado por la casa discográfica ya desaparecida Dial Discos, “Na Palleira” fue lanzada bajo el sello Diapasón en vinilo y Limoeiro en la versión cassette. Las fotos de portada y contraportada, hechas por Lisardo Mazaira retratan a la mayoría de los componentes de la charanga a la puerta o en el interior de A Palleira. “Yo toco la gaita en el disco pero no estuve el día de las fotos, por eso no salgo en la portada”, aclara José María Fonseca.
Si el disco fue un hito importante para extender la popularidad de O Cuco de Velle por el mundo, el segundo fue su primera aparición estelar en televisión en el programa “Esta noche”, dirigido por Fernando García Tola y presentado por Carmen Maura. El jueves, 4 de febrero de 1982, la charanga do Cuco de Velle abrió con una canción el programa en horario de máxima audiencia con más de veinte millones de espectadores. Más tarde interpretarían “O Paraguas do Xosé”. Volverían a TVE en más ocasiones, una de ellas, en el programa “Si yo fuera presidente”, que dirigía y también presentaba Tola y años más tarde, con la aparición de la TVG su presencia en la pequeña pantalla sería todavía más asidua. “La cosa comenzó con una visita de Fernando García Tola a A Palleira. No recuerdo quién lo trajo. El caso es que, cuando se encontró allí se sintió tan sorprendido, y a la vez tan a gusto, escuchado aquellas canciones que al cabo de un tiempo nos llamó para actuar en su programa”, apunta Juan Fonseca.
A charanga do Cuco de Velle fue, sin dudas su creación más popular, la que alcanzó más notoriedad mediática. Un grupo heterogéneo en cuanto a personalidades y al número, ya que oscilaba entre diez y doce integrantes hasta rozar la veintena, según la época. Pero el alma máter y la energía de la charanga salía de ese hombre de físico menudo y gran humanidad. Al que todos los miembros del grupo admiraban, como sucediera con sus vecinos, sus amigos y quienes se divirtieron y bailaron a su son. O Cuco de Velle gozó del cariño de todos y lo sintió en vida, con los aplausos y calor incondicional que recibió del público tras cada una de sus miles de actuaciones desde que comenzó su carrera musical en la posguerra y con el homenaje que le tributó su parroquia y toda la ciudad de Ourense en 1988. Hace treinta años que se despidió de los escenarios, de las salas de baile, que cerró su taberna de Velle, que se extinguió su charanga. Pero la huella que dejó tras de sí es imborrable y su recuerdo, el de su humanidad y su genio siguen intactos.
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