EXPOSICIÓN

Fernando Barreira, el artista universal

Fernando Barreira, rodeado por sus obras, sentado en el escaparate de su “show room” en Verín (foto: C.L.M.)
photo_camera Fernando Barreira, rodeado por sus obras, sentado en el escaparate de su “show room” en Verín (foto: C.L.M.)
La sala de exposiciones del Concello de Verín acogió este jueves la inauguración oficial de la muestra “sóloEDADES”, un repaso a los 44 años de carrera del heterogéneo artista verinés Fernando Barreira. Pero, ¿quién es realmente Barreira?

Barreira, artista multidisciplinario, polifacético, vuelve a exponer en su tierra. Lo hace en la sala de exposiciones de la villa verinesa, allí donde expuso por primera vez con apenas 16 años, cuando todavía era el colegio La Salle. La misma edad a la que un niño “de pueblo, de andar en bicicleta, de ir el río”, aterrizó en el Madrid de Tierno Galván, interno en El Escorial.

Pero poco duró en el internado. Su padre, que sabía que el niño “les había salido moderno”, le alquiló un piso. El resto es historia. Pero historia del Madrid de los 80. Recuerdos de La Movida madrileña, como los carteles de películas dedicados por su amigo Almodóvar, decoran una esquina de la sala.

Aquel niño verinés, nacido artista, echó a volar y ya no miró atrás. “Estudié arte publicitario, diseño gráfico, arquitectura de interiores. Me contrató Apple, recién instalada en España, como creativo, con apenas 21 años. Y luego pasé a la televisión privada, a aquella primera Antena 3. He diseñado para Inditex, decorado en Málaga, expuesto en Berlín, he sido consejero de imagen. Todo relacionado con el mundo de la moda y el arte”.

Barreira, el artista

Pero con 50 años dijo basta y se centró en su arte, en la pintura y en la escultura: “No quería obligaciones, ni jefes, ni levantarme cada mañana en un hotel diferente. Era una vida muy intensa. Me centré en esto y me ha ido muy bien, pero a costa de mucho trabajo”.

Algunas creaciones que atesora su galería (foto: C.L.M.)
Algunas creaciones que atesora su galería (foto: C.L.M.)

En este tiempo, el artista ha sufrido algunos reveses vitales, de esos que lo condicionan todo. Primero, la enfermedad de su padre, que le hizo regresar aquí. Más tarde, la enfermedad en carne propia, pues ha superado dos cánceres. “Estoy en un momento en que todo es nuevo para mí, porque estoy vivo. Pensé que me moría. De hecho, creé un retablo que ahora luce en Bousés, es mi capilla”.

Pero ha vuelto. Al menos a exponer, tras siete años de ausencia, porque nunca ha dejado de crear. Regresa con “sóloEDADES”, una muestra que recopila todo su periplo artístico. Abierta al público hasta el próximo 16 de junio, las “soledades” de Fernando Barreira contienen incluso una obra épica nunca antes expuesta, “Las lanzas”, un tríptico de los suyos.

La conversación con Barreira fluye al ritmo que dicta su ingenio. Estamos en uno de los escaparates de su “show room”, esta galería que es un registro de toda su carrera, de esos 44 años de artista errante.

Como neófito, me intereso por su concepto de arte. Barreira responde con convicción: “Ha cambiado mucho. El arte es una vivencia personal. Cuando la gente estudia o habla de los consagrados, de las vacas sagradas, de los iconos del siglo pasado y de este, interpretan a cada uno en función de lo que ellos ven, y sientan cátedra. Pero, ¿cómo saben lo que hay detrás de un Velázquez?”.

Barreira se toma una pausa y resume su idea sin complejos. “El arte te gusta, te emociona, te mueve… o no. Eso es lo que hay que buscar. Si no transmites algo, si no consigues que alguien no se quede indiferente, entonces has fracasado. Porque el trabajo de un artista termina en la firma. A partir de ahí, es cuestión de poner esa criatura en el mundo, y a ver qué pasa”.

El artista nace, el pintor se hace. Cuanto más sabes, más fácil es concretar el deseo de tu creatividad

Barreira, el crítico

Entonces, ¿qué opina sobre que el arte sea tan subjetivo? “No es malo. En el arte, cada día hay cosas más sorprendentes. Y también mucha paja. Si acabas haciendo algo como lo has soñado, entonces es una buena obra, aunque no tenga éxito, porque eres coherente. Uno solo debe pintar para sí mismo”.

Hablando de pintar para uno mismo, me intereso por lo que supone para él exponer en Verín. “Algo tan simple como reflejar en mi villa natal mi trayectoria, que soy feliz y que vivo de esto. Soy la persona más feliz del mundo pintando y esculpiendo”.

Imagen de “Los Gestos”, algunas de las obras que no faltan en la muestra (foto: C.L.M.)
Imagen de “Los Gestos”, algunas de las obras que no faltan en la muestra (foto: C.L.M.)

En ese momento, señala a una de las paredes: “Mira este tríptico: primero “La mala vida”, que no es tan mala, sino maravillosa. Si solo tienes una, vívela a tope. Y luego están “La mala suerte” y “La mala prensa”. Un resumen de mi vida. He estado dos años sin coger un pincel, y luego he expuesto en Milán, en Zurich, en Doha”.

¿Siente remordimientos por algo? “Para nada. Tengo una conciencia muy bien educada. No me paso facturas. Lo que he hecho bajo otras circunstancias no tiene valor. Lo que es valioso es la experiencia, los errores, los fracasos, las glorias y las mierdas. Todo eso hace que yo esté aquí, ahora, hablando contigo”. Y por lo visto en su estudio, me voy con la certeza de que queda Barreira para rato.

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