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El joven empresario que se presentaba a principios de siglo como el “azote” anticorrupción en la televisión local que fundó en agosto de 2003, Gonzalo Pérez Jácome, se ha ido desenmascarando desde que empezó a cobrar un sueldo público en 2011 hasta trazar un turbio perfil en el que ha acabado reflejado como capo de una trama presuntamente corrupta, desvelada por él mismo a través de los audios que ha difundido La Región. El político que aterrizó en el Concello abanderando la honradez y el anticaciquismo ha degenerado en un voraz recaudador de dinero público en beneficio propio descubriendo una cara que muchos parecían desconocer.
Ha terminado atrapado en su continua huida hacia adelante
La figura renovadora que pretendía acabar con las corruptelas ha vivido una vertiginosa carrera política en la que ha terminado atrapado en su continua huida hacia adelante. Poco queda de aquel presunto “Robin Hood” que ofrecía documentales de pago “para ricos” de Digital Plus en abierto en su televisión y quien en su llegada en 2011 se vendió como el “topo” de los vecinos en la Casa Consistorial. En cuanto las nóminas públicas y los asesores empezaron a rodearle, todo dio un vuelco.
Jácome, hoy alcalde de Ourense, y otrora el adalid de la lucha contra el nepotismo, empezó su trayectoria pública en su propia televisión local acompañando a “Miñoman”, un supuesto héroe anticaciques, su amigo Rafa Reporter, al que ahora utiliza para tapar sus mentiras y endilgarle multas que le han puesto a él a cambio de asegurarle una plaza de funcionario. Lo que en los inicios de Jácome y su cruzada anticaciques nadie esperaba es que, precisamente, la criptonita de MiñoMan acabase siendo el dinero público del que tanto decía recelar, y que Jácome pasase de estar acompañado del superhéroe anticorrupto a hacerse inseperable de un asesor al que denomina “el conseguidor”.
Los 12 años en el Concello suponen un paradigma de la transformación de aquella aventura de Democracia Ourensana, una suerte de “empresa”, -en palabras de la oposición- que factura el 100% a través del dinero público que percibe de Concello y Diputación. Y Jácome, su presidente todopoderoso, convertido en todo aquello que juró destruir.
El “héroe del pueblo” que arremetía contra los presuntos saqueos de los grandes partidos y prometía transparencia ahora presume con su propia voz de moverse como nadie blanqueando el dinero negro que recibe de empresarios, no se corta en desviar dinero público a su propia televisión -de dudosa legalidad- a través de “mordidas” del sueldo de los asesores a los que contrata a sueldo del Concello y se jacta de cobrar comisiones por las obras que concede a dedo desde Alcaldía. Él solo ha levantado todas las sospechas de la opinión pública, atrapado en una espiral de mentiras en forma de trama a la que él mismo puso nombre: “Corrupción”.
La oposición ve ocho delitos y la Fiscalía ya ha abierto una investigación, pero Jácome, que sigue en la huida hacia adelante, señala, de nuevo, una “campaña de persecución” orquestada con una presunta manipulación de los audios que los peritos judiciales desmienten -sin ápice de duda-, pero que él defiende con un informe anónimo creado por sus secuaces.
Jácome lleva cobrando sueldos públicos desde 2011. En estos años se ha mantenido en distintos cargos públicos a pesar de su polémico historial. Hoy, cobra directamente del Concello un sueldo de alrededor de 73.000 euros brutos anuales y, según los cálculos de sus exconcejales, se ha embolsado 700.000 euros en estos 12 años en política cobrando parte del sueldo de los ediles y asesores.
El personaje que abriría las puertas de la institución a los ciudadanos tiene sepultada hoy la página de transparencia del Concello, oculta las retribuciones de su personal eventual, no envía a Hacienda lo que cobra él mismo como regidor, mantiene ocultas las declaraciones de bienes y rentas que le obliga la ley…
El también azote de los coches oficiales no ha hecho más que engordar el parque móvil con una amplia gama de vehículos
Su obsesión por el dinero comenzó desde su llegada en 2011, cuando el azote de las dedicaciones exclusivas exigió una para su entonces única edil acompañante, Susana Gómez, y pidió que se aumentaran las retribuciones a los grupos políticos con las que él prometía montar en el Concello una Oficina Anticorrupción. A medida que fue aumentando su representación, las controversias empezaron a aumentar, y todo acabó por explotar en este mandato, en el que tras asumir la Alcaldía espantó a sus propios compañeros de filas -con una cascada de dimisiones- por su uso espurio del dinero que captaba, de sus asesores nombrados a dedo -designó el máximo permitido por ley-, a los que cobra gran parte del sueldo que reciben, mientras él, lejos de renunciar a la dedicación exclusiva como alcalde que tanto criticaba -en 2015 aseguraba que nunca la cobraría- la ha ido aumentando de forma desmedida.
El también azote de los coches oficiales no ha hecho más que engordar el parque móvil con una amplia gama de vehículos, que usa las 24 horas del día, también en su vida privada, llegando al punto de incitar a dos funcionarios a asumir una sanción que le impusieron a él en un viaje lúdico a Vigo en fin de semana en el que fue cazado por un radar.
“¡He crecido entre caciques, Miñoman, Miñoman, y de ellos todo lo aprendí!”
Hoy en la cabeza de Jácome resuena como un martillo pilón el grito de guerra de Miñoman, el superhéroe que se inventó hace 20 años para defendernos de la corrupción: “¡He crecido entre caciques, Miñoman, Miñoman, y de ellos todo lo aprendí!”.
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