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Fuenlabrada-COB

Carmen ya no duerme en la calle

Tras ser acogida por una amiga que le dejó una habitación, espera encontrar pronto un lugar donde guardar sus cosas y celebra la solidaridad de los ourensanos: "Durante la Nochebuena, unos niños me regalaron guantes para que no pasara frío"

Carmen Babarro, junto a algunas de sus pertenencias.
Carmen Babarro, junto a algunas de sus pertenencias.

Carmen Babarro ya tiene un lugar donde resguardarse esta Navidad y en los comienzos de un incierto 2021."Conseguí la habitación hace un par de días, gracias a una amiga que tiene una tienda en la que yo compraba", celebra.

Ahora, su anhelo es conseguir un nuevo bajo, para recoger las cosas del antiguo, cuyo dueño le denegó el acceso, y tener a mano sus enseres personales para disponer de ellos e incluso venderlos en una tienda de segunda mano si llegaran apuros. Babarro explica que "quiero un lugar donde guardar mis cosas, cuadros grandes de la boda de mis padres, recuerdos de mis abuelos, cosas de cuando era pequeña. A lo mejor un día formo un hogar con una pareja y podría llevarlos conmigo. En la habitación solo puedo guardar dos maletitas o tres. Tengo mucha ropa, mamá me quería ver bien".

Ya ha encontrado una posibilidad, y ahora espera llegar a un acuerdo con sus dueños: "En la galería Proyflem de rúa Pogreso, donde los alquileres son muy baratitos, a 200 euros. Además está limpito, es pequeñito, no tiene ni baño ni nada, solo hay los servicios comunes de las galerías. Es un local vacío, antes lo ocupaba una tienda pero la crisis le obligó a cerrar". Babarro aguarda hacer la mudanza esta semana, poniéndose en contacto con la Policía y con el dueño del local donde hasta hace unos días dejaba sus pertenencias. Babarro, quien ha vivido en la calle, valora la solidaridad de mucha gente con los más desamparados: "Durante esta Nochebuena, en los Jardines del Padre Feijóo, unos niños me regalaron unos guantes para que no pasara frío", recuerda.

Además, "una señora me dio treinta y cinco euros en rúa San Miguel para que no durmiera fuera, en la calle, y otro señor apareció con un niño y me dio cinco euros. Dijo que el también era pobre, que acababa de perder su puesto de trabajo por la pandemia, y que me daba cinco euros porque no podía más. Otra chica, que vive en una furgo, también me animó mucho. Su chico hace malabares en los semáforos. A pesar de su situación, sabiendo lo que me había pasado quiso darme un euro. Los insolidarios son las autoridades, porque la gente de la ciudad, a pesar de tener poco, apoya en lo que puede. Siempre hay gente buena".

También guarda buen recuerdo de la solidaridad compostelana. Acudieron a la capital gallega ella y su madre, fallecida a comienzos de este mes de diciembre, "era gente muy buena, pero la ciudad demasiado cara para vivir", lamenta Babarro.

Carmen Babarro lamenta la situación de los sintecho

Babarro lo tiene claro: "Sí, bastante gente vive en la calle en Ourense, pasan la noche en cajeros y garajes. Conozco a un chico al que le falta una pierna y vive en una plaza de garaje que le dejaron por caridad, porque la gente es más solidaria que los políticos. No hay buenas autoridades en Ourense, no recibí ninguna llamada".

En opinión de Babarro, los ciudadanos están muy por encima de la clase política: "Personas de la calle, que casi no tienen ni para ellos mismos, que tienen que buscarse la vida, ayudan para que puedas tomar algo caliente. El señor africano que vive en Doctor Fleming, en unas galerías, me dio el otro día un bocata y una pieza de fruta para que no pasara hambre".

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