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Diez kilómetros que no defraudan

Esta ruta, de aproximadamente 10-12 kilómetros, es de llevadero caminar. Conviene hacer las paradas pertinentes para admirar todo lo que nos vamos encontrando a lo largo del camino. Por eso donde podríamos emplear 3 o 4 horas en el recorrido, convendría que fuesen 5 para saciarnos de tanta variedad y hermosura de una de esas rutas que permanecerán en el recuerdo, a una hora, solamente, de la ciudad.

Cascada o fervenza del Pozo Caído, la estrella de este agradecido y llevadero recorrido.
Cascada o fervenza del Pozo Caído, la estrella de este agradecido y llevadero recorrido.
Diez kilómetros que no defraudan

Pocas rutas de tan breve recorrido aunque exigente en algunas rampas se pueden dar en nuestra geografía que tanto ofrezcan. Una docena escasa de kilómetros darán para que el ejercicio sea completo y los beneficios psíquicos aún más porque las bellezas y variedades que se van mostrando a lo largo del itinerario dan para mucho. Se debe comenzar la marcha en la capital entrimeña, Terrachán, pasando por el pazo, cascada, puente, castro, Pozo Caído donde se recomienda sacar de las mochilas las provisiones para desde el mirador con mesa y bancos de madera podamos contemplar la afamada fervenza del pozo Caído del río Pacín, llamado más arriba río de la Montaña.


El itinerario


Comenzando en A Terrachán, siguiendo la ruta trazada en el mapa pasaremos por el dintel del Pazo da Represa, fundando a mediados deentrimol XVIII por un eclesiástico castellano, hoy en estado de, si no de ruina, sí deshabitado, pero que conserva toda su estructura y un escudo que revela su origen. Más adelante cogido el itinerario fluvial, donde hay un gran panel, pasaremos por la presa de Os Cirolos, las pozas, las cascadas donde el río Pacín presenta su más bella faz. Inmediatamente atravesaremos por el maderero puente y subiremos por donde indicado a derecha: castro de Pía da Moura, a donde se llegará superada la parte más dificultosa, fortificación que se visita saliéndose a izquierda, en menos de centena de metros. Continuamos pista arriba, pero ya suave para acercarnos, en otro desvío a izquierda al roquedo donde el que fue castillo, asentado en grandes penedos, curiosos por horadados de marmitas. Siguiendo en térrea pista nos encontramos después de menos de 2 kilómetros en la bajada entre carballeiras con el Pozo Caído, cascada que no se ve hasta prácticamente estar a sus pies. Aquí, pasado el río, merece la pena establecer a modo de cuarte de intendencia en el mirador que está dotado con mesa y bancos corridos. Ofreciendo unas vistas que no es fácil ver en otra parte.

Saldremos subiendo unas llevaderas y espaciadas escalinatas, bajaremos pista abajo oyendo el rumor del río y nos plantaremos en el la boscosa área recreativa del Pacín, recorrida la cual ya por la derecha o izquierda del río, nos allegaremos al puente y retomaremos los 2 km., que faltan para esta marcha tan grata, hacia la capital entrimeña.