La narración de Ruth M. Anderson

CAMPO DO DESAFÍO

Publicado: 07 feb 2026 - 01:55
Opinión en La Región
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El pintor Sorolla realizó las 14 pinturas de la serie Visión de España, para la Hispanic Society de Nueva York, entre los años 1912 y 1919. Una colección que plasmaba los arquetipos costumbristas de personas y paisajes de las distintas regiones españolas y donde Galicia quedaba representada por una estupenda Romería pintada en 1915. En el verano de1924, el fundador de la institución, A. M. Huntington, enviaría a la fotógrafa Ruth Mathilda Anderson a Galicia con el encargo de captar los ambientes y modos de vida del país. Sabemos que Anderson preparaba sus itinerarios y objetivos con sumo cuidado. En esta primera visita, acompañada por su padre, recorre la costa de Pontevedra y A Coruña. El interior de Ourense y Lugo será objeto de un segundo viaje, ya con su ayudante Frances Spalding, entre 1925 y 1926.

Quedan testimonios de su estancia en hoteles de A Coruña o de Ourense, desde cuyas ventanas Anderson fotografía escenas urbanas del Cantón coruñés o de la ourensana calle del Progreso y que, salvando las distancias, recuerdan los trabajos de Stieglitz en Nueva York. A Ruth Mathilda no le interesan tanto las ciudades, donde apenas vive el 10% de la población de Galicia, ni los ámbitos burgueses o fabriles de la conserva y la construcción naval que ya despegaban. Su objetivo es el medio rural y marinero y a ellos dedicará la mayoría de los miles de fotografías obtenidas, un material aún hoy apenas conocido.

El inmenso trabajo documental de Ruth Mathilda Anderson en Galicia, admite lecturas feministas como la ahora presentada por la investigadora Alba Rodríguez Saavedra

En su célebre ensayo sobre la fotografía, Susan Sontag escribió que “algunos fotógrafos se erigen en científicos, otros en moralistas”. En las imágenes, popularizadas en Galicia solo muy recientemente, Anderson registra un mundo en vías de extinción. Es el testimonio gráfico de un “modelo agrario de subsistencia”, en palabras del profesor García Lombardero, y una sociedad compuesta mayoritariamente por mujeres –uno de cada dos gallegos había emigrado, con carácter temporal o permanente, entre 1870 y 1930-. Este mundo rural, femenino y de ostensible atraso material, encuentra correspondencias en las fotografías obtenidas en Esgos por el pintor Parada Justel, hacia 1900; las tallas de Asorey de los años veinte o, en la década siguiente, las series fotográficas de José Suárez dedicadas a los oficios.

El inmenso trabajo documental de Ruth Mathilda Anderson en Galicia, admite lecturas feministas como la ahora presentada por la investigadora Alba Rodríguez Saavedra. En los posteriores encargos dedicados a Asturias, Zamora, Salamanca o Andalucía, se normaliza la presencia del hombre y la fotografía añade, a su aparente vocación moral, mayor atención a las arquitecturas, detalles decorativos de interiores o la propia composición que descubren a una fotógrafa de múltiples sensibilidades. Todo ello confirma el aserto de Sontag: “Solo aquello que narra puede permitirnos comprender”.

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