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Coronavirus en Ourense | La felicidad en 29 palabras

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CRÓNICA

Coronavirus en Ourense | La felicidad en 29 palabras

La familia Garrido Castro, con la nota de agradecimiento al trabajo de José Osorio, repartidor de La Región.
photo_cameraLa familia Garrido Castro, con la nota de agradecimiento al trabajo de José Osorio, repartidor de La Región.
"Nuestros aplausos también para usted". La nota de agradecimiento que una familia dejó a José Osorio, un repartidor de La Región, sirve para poner en valor la labor de un colectivo que no se detiene nunca, y a través de la que también son notarios de la evolución de Ourense.

Están acostumbrados a realizar su función con poco público. Estos días de estado de alarma, incluso con menos todavía. Cuando el nuevo día todavía es una promesa que está por llegar, su ruta ya ha comenzado. En silencio, sin hacer ruido. En un contexto donde cada palabra cuenta y se agradece, porque no son frecuentes. Se valoran. Mucho. Por eso cuando José Osorio se encontró en el felpudo una nota de agradecimiento dejada por un cliente se emocionó. Eran 29 palabras que le impactaron como si fueran 29.000. En ese breve texto, la familia Garrido Castro agradecía el trabajo de este repartidor de La Región, especialmente en estos momentos donde estar en "primera línea" se hace más duro. "Nos gustaría expresarle nuestro agradecimiento por su trabajo, especialmente en estos momentos tan delicados en los que recibir el periódico resulta un regalo diario. Nuestros aplausos también para usted", expresaba la nota. Con más de 30 años de servicio, ese instante no se le olvidará.

"Cuando vi la note me emocioné mucho. Te sientes especial, que eres necesario para la gente. Nosotros somos los que llevan el producto final a los kioskos y a los domicilios. Somos los mensajeros de la información. Pienso contestar . Escribiré algo también como agradecimiento por este gesto tan bonito", destaca Osorio.

Domina su zona, el Couto y la avenida de Portugal, y cree que esta crisis sanitaria servirá para replantearse aspectos vitales. Y, entre ellas, un cambio de valores que se empieza a notar en notas como la que recibió. "He visto abrir negocios, cerrar, la Plaza del Couto empedrada y asfaltada... pero nunca una situación así. Con una sensación tan nueva. Esto servirá para que pongamos los valores realmente importantes por encima del resto. Saldremos de esta, de la crisis que vendrá después también, y empezaremos de cero valorando mucho más la solidaridad y los pequeños gestos. Estoy seguro", afirma.ma_2020_03_26_1343 (1)_result

La familia, por su parte, feliz. "Fue idea de mi marido Rubén durante la cena. Lo hicimos como un detalle de agradecimiento para ese trabajador y para La Región, que para nosotros tiene un papel muy importante", señala Lucila Castro, poniendo la voz a una familia que aprecia la prensa en papel y su resistencia en estos tiempos de crisis sanitaria.


Trabajo colectivo


La nota fue para José, pero es extensible a muchos de sus compañeros. Un grupo de trabajadores que tienen al despertador como aliado de un cuerpo que ya se ha acostumbrado a dormir poco. 

De eso sabe mucho Rosa Silva. Toda una vida dedicada al oficio y a su empresa. Literalmente. Entró con 18 años y en junio cumplirá 63. En su memoria, casi todas las rutas de reparto. Por ellas pasó. Pero lleva casi tres décadas en la que une la Diputación y Salesianos. Nadie ha visto evolucionar la rúa Progreso como ella. Y la cuarentena deja huella. "Ahora está todo mucho más tranquilo. Por no haber, ayer no vi ni una patrulla de la Policía. Este es un mundo solitario. Ves algún coche que otro y a las trabajadoras de limpieza en los portales, pero poco más".

En su trayectoria, infinidad de anécdotas. Entre las desagradables, encuentros con personas "pasadas de rosca" que buscan acostarse en una cama de la que ella ya ha salido para trabajar o atracos sin, afortunadamente, consecuencias. Entre las buenas, el contacto con el resto de trabajadores de madrugada. "La gente es siempre agradecida. Noto que todo el mundo me quiere. Cuando cojo una baja, porque tengo una enfermedad, todos me preguntan y se preocupan por mi estado. '¿Dónde anda la Rosa?'. Soy muy alegre, hablo con todo el mundo, saludo conozca o no conozca. Estás todos los días en la misma ruta y ves a las mismas personas. Ahora no, porque la situación a cambiado", destaca Silva.

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Bien protegidos


Carlos Álvarez, por su parte, lleva más de dos décadas siendo fiel a su ruta de reparto. Sabe que en circunstancias especiales toca un esfuerzo extra. No para y no le importa. "Estamos poñendo todo da nosa parte. Non temos ningún problema coa Policía e de momento vai a cousa ben. Levo a zona da Ponte, Vistahermosa ou Reza e sí que noto que estamos moi sós. Nótase moito o que está a vivir na sociedade. ¿Intranquilo? Non, non o estou. É certo que tocas pomos, tocas o ascensor, tamén portas, pero vas protexido, levas luvas e todo vai ben", señala.

En momentos así incluso toma mayor consciencia de la importancia de su labor. "É máis importante o periódico que o desayuno. De lee antes incluso de tomar o café. A relación cos clientes é moi boa. Lévanse moi ben con nós. Nos bares para invitar a un café. Pero hay que seguir coa ruta".

Historias diarias multiplicadas por décadas. Se les ve poco pero son imprescindibles para que los periódicos cumplan su vital función.  Y son agradecidos. Por ejemplo Enrique, un repartidor que, en este caso él,  dejó una nota  a la periodista Maribel Outeiriño dándole las gracias por el apoyo y reconocimiento que recibió su gremio en la columna que publicó en este diario: "Estamos viviendo unos momentos  muy duros y por ello a los repartidores nos enorgullece el poder hacer llegar información de calidad a nuestros suscriptores y al mismo tiempo hacer que se sientan un poco  menos aislados por las mañanas". Las gracias son siempre recíprocas.

El despertador seguirá sonando temprano. Con virus o sin él. Por eso, los pequeños detalles, como una nota, siempre tendrán aún más valor.