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CRÓNICA
Concha Iglesias esbozó la sonrisa más especial del estado de alarma a las 18,56 horas de ayer. Lo hizo detrás de los barrotes de la vivienda comunitaria de mayores Edades, en O Viso, justo cuando reconoció a su hija Toña, con mascarilla, entrando al recinto para una visita deseada desde hace tiempo. "Mamá, xa estou aquí". Por delante, una hora de conversación separadas por una mesa. No hay abrazos. Alegría, pero tremenda frustración. La fase 2 de la desescalada posibilitó las primeras visitas de familiares a residencias, con medidas que los mayores se esfuerzan en entender.
-Queríate bicar, filla.
-Non podemos, mamá. Xa cho dixen por teléfono. Tranquila, mamá. Estou aquí.
-Ay, por Dios filla…
La mujer pregunta por los otros tres hijos. "E os de Lugo? E os de Benavente?". El estado de alarma impide que puedan ir a verla, de momento. Le falta tiempo para entenderlo y estira los brazos buscando un abrazo que sabe que no llegará todavía. Lo acepta y tira de retranca: "Trátanme moi ben, senón doulles con un pau. Esta é a miña filla. Teño catro, son das familias que había antes. Agora téñense poucos fillos".
"Paseino mal. Sabía como estaba en todo momento polo persoal da vivenda comunitaria, entón quedaba tranquila. Facíamos videochamada. Pero non é o mesmo. Está contentiña, son moi majos no centro, pero ela non deixa de verse soliña. Estame dicindo que que ben que viñen", se emociona la hija. "É moi rara esta situación, antes viñan un día sí, un día non...", se queja la madre.
Las lágrimas se le escapan a la pequeña familia formada en esta vivienda comunitaria. Son 12 usuarios. Algunos tienen familiares en otras provincias y esperan el reencuentro con ansia. Pepe se lo toma con filosofía: "O mércores vén a filla. O outro está Ferrol, non pode vir, claro. Aquí estou de marabilla, son o xefe. Estou na gloria! Paso tempo dun lado para outro. Cando me deixen saír, vou ata Ourense. Estou encantado", dice el hombre, que disfruta de un pequeño paseo por el jardín. "Es duro", dicen los responsables de la vivienda comunitaria.
“Imos esperar, cremos que é o máis idóneo"
La fase 2 permitió ayer las visitas por franjas horarias en las residencias de mayores, solo en aquellas que lleven 15 días sin ningún caso de COVID-19, si están situadas en municipios con bajo índice de contagios y si cuentan con un informe favorable del área sanitaria. Ourense es una de las provincias españolas con más ratio de plazas y son un total de 109 los centros de mayores, públicos y privados. A pesar de la medida de desescalada, muchos centros–especialmente los de mayor tamaño–optan por esperar para las visitas. Las de Castro Caldelas y Carballiño dependietnes de Política Social están a la espera de un informe de Sanidad. Desde la Fundación San Rosendo, que gestiona una treintena de centros en la provincia, señalan que las visitas serán a partir del 1 de junio. "Esta semana vamos a recuperar la vida en los centros, que puedan salir al jardín y ciertas actividades". En O Lecer dos Avoíños, en Coles, " aínda estamos cos trámites. Imos esperar esta semana a ver como evoluciona . A xente é moi consciente, teñen moitas ganas de velos pero tamén teñen medo". En la residencia de la tercera edad de Esgos, "non imos abrir visitas esta semana. Os familiares están dacordo. Cremos que é o máis idóneo, ir despaciño".
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