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Cualquiera que se de un paseo por la ciudad puede darse cuenta de que, cuando pasa por determinados puntos, le falta algo. Tarda poco en darse cuenta de que ahí había un quiosco callejero. El gobierno de Ourense empezó este verano con la retirada de estos emblemáticos puestos que ahora están abandonados, acumulando todavía más polvo y pintadas y esperando a pudrirse en el jardín botánico de Montealegre.
Por un lado está la situación de los quioscos y por otra la del denostado jardín. A día de hoy tan solo dos están abiertos en la ciudad: el situado al lado de la residencia hospitalaria y otro en la confluencia de la avenida de Bos Aires con Xoán de Nóvoa. La mayoría han sido retirados durante este verano y depositados en el Botánico, sin ningún proyecto para ellos más que esperar a que se pudran. La incultura de usar y tirar.
Así, mientras en Ourense no hay ningún plan para estos establecimientos, en otros puntos de España se han puesto en marcha iniciativas para poner en valor estos elementos que son familiares a la ciudadanía desde el siglo XIX. Un caso es el de Madrid, donde la asociación de vendedores de prensa ha creado un lobby para reanimar los quioscos y poder darles una nueva vida. En el caso del Botánico, en lugar de ser un espacio de referencia para disfrutar de una gran zona verde, el gobierno local lo tiene en un evidente estado de abandono y lo utiliza como una especie de vertedero donde deshacerse de elementos que ya no tiene pensado utilizar, como es el caso de los quioscos callejeros.
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