Ramón Canal López, apasionado del motor, de la amistad, y de Ourense
OBITUARIO
Era Ramón Canal uno más de los de "aquel Ourense", el de verdad, de aquellos que él mismo enumeraba en el momento de despedir a su amigo Parrilla. José Ramón Parrilla, Xosé Posada, Manolo Murias, Juan López, José Luis Cachafeiro... -los que ya no estaban, como recordaba en un artículo en La Región, donde colaboró durante muchos años y hasta hace nada-, y los otros que en aquel junio del 22 todavía le acompañaban en sus numerosos viajes al Ourense que siempre llevaba consigo, Manuel Carballo, Antonio Blanco, José Pavón, Alfonso Arias; su hermano José Luis...
Era Ramón Canal de los de aquel Ourense que él llamaba "de la autoridad competente", divertido, ocurrente, comprometido con la amistad como sólo se sabía hacer antes y muy amigo de los que, pese a estar físicamente lejos, siempre estaban cerca. De familia Canal, ourensano como pocos, apasionado del automovilismo y de las letras, no dejó de acudir a su cita con las páginas de este periódico, siendo el del pasado día 13 su último artículo. "Muerte lenta", escribía, en un texto en el que hablaba de la forma en la que "Dios, el destino, la naturaleza o quien sea... nos ha asignado para los dos episodios más importantes en la vida de los humanos, es decir, el día en el que naces y el día en el que mueres", una forma que creía "chusca e irresponsable", al tiempo que -escribía- "te puedes morir a cualquier edad, de niño, de joven o de viejo, de repente, mientras duermes, o a cámara lenta, en una cuenta atrás en la que solo Dios, la naturaleza o el destino y sus socios tienen el cronómetro". Como si entonces lo intuyera, en su último artículo hablaba del momento de despedirse, de aquel que en el adiós a su amigo y compañero recordaba con el verso anónimo del frontal del cementerio de Pozuelo, donde asistiera al funeral de su amigo Mon: “Templo de la verdad es el que miras/ No desoigas la voz del que te advierte/ que todo es ilusión menos la muerte”.
Apasionado del automovilismo, destacado en ellos aunque como reconocían sus amigos "era su único objeto el de divertirse", los corrió y corrió mucho con los Posada, Carballo y Pavón, muchas veces en el de Ourense, en varios del Nacional e incluso hasta en dos ocasiones en el de Montecarlo; Ramón Canal fallecía a los 83 años y cerraba un ciclo vital en el que Ourense, su "querido Ourense", más que seña. era referente e imborrable recuerdo. En su Ourense había deseo y necesidad de siempre volver, aun cuando su desempeño profesional le llevaba al Chile donde trabajó en las Exportaciones agrícolas de su amigo Manolo Carballo, al regreso a casa en la fundación de Canal-Car o al frente de la Ford en Verín, con el mundo del motor y el automovilismo siempre por delante.
Los suyos, y entre ellos sus muchos amigos, lo despedirán hoy pasado el mediodía en Sobrado do Bispo, lugar donde, como en el verso de sus escritos, recordar a quien en vida les tuvo siempre presentes.
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