Ricardo Fandiño: "Hay una epidemia de soledad entre los jóvenes, creen que el futuro será malo"

Ricardo Fandiño Pascual es el coordinador Xeral de ASEIA

M. Sánchez
Publicado: 18 oct 2023 - 07:10 Actualizado: 18 oct 2023 - 11:36
Ricardo Fandiño Pascual.
Ricardo Fandiño Pascual.

El psicólogo clínico Ricardo Fandiño Pascual (Vigo, 1970) es un buen conocedor de los problemas y anhelos de la población infantojuvenil. Como coordinador xeral de la Asociación para a Saúde Emocional na Infancia e na Adolescencia (ASEIA), trabaja con adolescentes y sus familias. Según enfatiza en toda la entrevista, los jóvenes delincuentes son los menos.

Los delitos cometidos por los adolescentes aumentaron. ¿Son los jóvenes cada vez más violentos?

No. En toda España, aumentaron un 1% en el último año, según la Fiscalía General del Estado, pero venimos de unos años de bajada. No es una barbaridad. Otra cosa es que en determinadas tipologías delictivas veamos un incremento. Pero no podemos decir que hoy haya más violencia que hace 10 años. En Ourense, las cifras que se manejan son pequeñas y, por eso, los incrementos parecen más acusados de un año a otro. Para un análisis serio hay que tener una muestra más grande y una dimensión temporal más larga.

Pero llama la atención que suban los delitos sexuales y la violencia familiar.

La violencia sexual aumentó en los últimos cinco años, es cierto. La filioparental se acrecentó mucho hace algo más de una década. Emergió de repente y desde entonces se mantiene estable. En la violencia sexual tenemos dos hipótesis, ambas plausibles. Por un lado, hay más denuncias y una menor tolerancia. Menos miedo a denunciar y se visibiliza más. Esta sería una lectura en positivo. En negativo, hay más casos porque la socialización de la sexualidad durante la adolescencia se complica y es cada vez más compleja. Me parece pronto para discernir una cosa u otra. Incluso me inclino por ambas opciones. En cuanto la violencia filioparental, influyen los cambios en las estructuras de las familias y su funcionalidad. El manejo de la figura de autoridad ha cambiado mucho.

¿Aprecia una banalización de la violencia entre los más jóvenes?

Hay una banalización de la violencia a nivel social. No es un fenómeno específico de los jóvenes. Estos están en un proceso de construcción de su identidad y pueden verse afectados por esa normalización de la violencia en la vida cotidiana. Usando una navaja o un bate, pero también en la violencia verbal de la vida cotidiana.

Hay voces que culpan a la pandemia de la deriva. ¿Está de acuerdo?

La pandemia implicó una medida necesaria, restringir el contacto social, y afectó de una manera particular a los jóvenes. La socialización para ellos es fundamental. La pandemia fue el acelerador de un proceso que venía de atrás. Ya había un caldo de cultivo previo.

¿Delinquen más, son más rebeldes, porque están más solos?

Tenemos que tener cuidado con la estigmatización de una edad. La delincuencia juvenil es un problema que nos alarma, nos llama la atención, nos desagrada, pero es importante dejar claro que afecta a unos pocos. La inmensa mayoría no son violentos ni cometen actos delictivos. Me parece que, efectivamente, hay una cierta epidemia de soledad entre los jóvenes por un montón de factores. Las estructuras familiares no funcionan como lo hacían antes, y el fenómeno de las redes sociales nos invita a estar conectados, pero no nos invita tanto a estar juntos. Hay lo conectivo, pero no lo conjuntivo. Y una tendencia a que desaparezcan los espacios de socialización grupal ligados a instituciones o entidades. Creo que hay una gran desesperanza. Los jóvenes de hoy tienen una percepción muy negativa del futuro. Piensan que el futuro no será bueno. Están muy desincentivados. ¿Eso es causa de la violencia? En determinados adolescentes puede ser, pero en otros no. Y lo que empeora realmente es la salud mental infantojuvenil, no la delincuencia. Las cifras ahí sí que son muy alarmantes. La violencia no es lo representativo de la juventud.

¿Les damos alternativas?

Las que tienen en estos momentos no son alentadoras, porque ven el futuro desesperanzador y los recursos con los que cuentan a nivel comunitario son limitados. La socialización cada vez está menos en la calle y en la vida cotidiana y más en un contexto virtual.

Entonces, mea culpa de los adultos...

Sin ningún género de dudas. La problemática de los adolescentes siempre nos interpela a los adultos. Desde el mundo adulto, le hemos dado mucho la espalda. Incluso nos hemos apropiado de su cultura, de su forma de hacer, maneras de vivir… Todos queremos ser jóvenes en realidad y los jóvenes tienen dificultades para encontrar límites en los adultos, esa diferencia intergeneracional o incluso referencias que les resulten esperanzadoras.

¿Los límites se diluyen?

Los adultos contemporáneos están muy ocupados en el trabajo o intentando sobrevivir y, además, pesa mucho el ocio, la diversión, el disfrutar. Y la educación de los hijos y el tiempo dedicado a los hijos, queda en un segundo plano. Los límites se ponen en presencia, no en ausencia. Estamos poco presentes en sus vidas.

¿Y qué hacemos?

Con los chicos que delinquen ya se hace muy bien. En Ourense, el Juzgado de Menores, con la Fiscalía y el equipo técnico, funciona de lujo, con internamientos y medidas terapéuticas que funcionan genial. Pero tenemos que poner el acento en la prevención. Tanto a nivel escolar, pero, sobre todo, a nivel comunitario (servicios sociales, sanidad).

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