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SUSPENSIÓN CAUTELAR
Un año ha transcurrido desde la paralización de la actividad en la mina vianesa de Penouta. Aunque la esperanza siempre ha permanecido entre los vecinos del lugar, esta explotación minera, única en Europa, continúa cerrada “a cal y canto” y las consecuencias sociales y económicas en la comarca son innegables. El cierre cautelar decretado el 19 de octubre de 2023 por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) supuso el fin de las operaciones en Penouta hasta hoy. Posteriormente, el 13 de diciembre, el TSXG ratificó la suspensión provisional, y el mismo Tribunal anuló finalmente el permiso de explotación el 12 de junio de este año tras la apelación de la empresa minera.
El cierre ha afectado, y mucho, a la vida diaria de los vianeses. La mina era el principal motor económico y, con su paralización, otros sectores se han “ralentizado” debido al efecto dominó. Es el caso del sector de la hostelería. “Os traballadores, os comerciais ou os xefes que a diario pasaban por aquí xa non o fan. Toda esa xente desapareceu”, señala Andrea Prieto, propietaria del Bar Os Castiñeiros da Gloria, situado en el barrio de O Toural, zona de paso para la explotación minera que ha perdido gran parte de “su vidilla”. “Se antes a xente gastaba 50, agora gasta 10 e hai que ter en conta que unha das cousas das que primeiro se prescinde é a hostalería”, añade.
Algo semejante ocurre en el sector de la alimentación. “Viana é unha cadea, e se un cae, aféctanos a todos. Nótase que a mina parou e isto é un problema para nós e para outros concellos limítrofes”, señala Isabel Macía, propietaria de un supermercado.
Jorge Domínguez regenta una de las ferreterías del municipio que contaba con la explotación minera entre su cartera de clientes. “Aféctame directamente porque eles eran clientes, pero tamén de xeito indirecto. As familias que decidiron quedarse aquí para traballar na explotación tamén consumían no día a día. Viana do Bolo é un municipio moi pequeno e funcionamos como unha cadea, coa paralización da mina péchase un ciclo moi importante”, señala. “Nótase moito no ambiente da vila e tamén na mobilidade, a estrada que leva á explotación non conta xa con tránsito. A mina era un recurso vital nun lugar onde o sector da gandeiría e a agricultura está cada vez nunha situación peor”, agrega.
En un municipio de 2.750 habitantes, donde la pirámide poblacional está completamente invertida y las oportunidades laborales son escasas, Penouta se convirtió en el sustento para 129 familias. Muchos de ellos eran jóvenes del lugar que comenzaban a asentar los pilares de su futuro en el entorno que les vio nacer, encontrando la estabilidad económica que necesitaban en la mina. “Está a ser un duro golpe tanto económico como social para o noso municipio,” señala el regidor vianés, Andrés Montesinos. “Hai xente que se viñera a vivir para aquí e tivo que marchar e moitos dos nosos mozos tamén se foron en busca de oportunidades laborais”, añade.
La explotación minera vianesa era un proyecto a largo plazo, que prometía convertirse en el motor económico y social de la comarca a años vista. Su relevancia era innegable al tratarse también de un proyecto estratégico a nivel europeo que permitía garantizar el suministro de los minerales clave de las nuevas economías verdes y digitales, pero una vez más se truncó su futuro. Penouta sigue siendo un tema recurrente en el día a día del municipio: conversaciones de barra o mostrador sobre el posible futuro que hasta el momento carecen de certezas.
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