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La nueva droga “Cocaína Rosa”: ni es nueva, ni tampoco cocaína

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Desafíos de la adolescencia hoy

La nueva droga “Cocaína Rosa”: ni es nueva, ni tampoco cocaína

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Aunque no se trata de una droga novedosa, tal y como comentamos anteriormente, en las redes sociales se está mostrando como una droga “exclusiva, novedosa, exótica y no letal”

Desde hace unos años la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito viene alertando en relación a la circulación y consumo de una serie de nuevas drogas sintéticas, distintas de las ilegales tradicionales, fabricadas en laboratorios y que se multiplican a un ritmo sin precedentes y en las que Internet está jugando un papel clave.

A lo largo de este verano han aparecido varias las noticias sobre una de ellas, la 4-bromo-2,5-dimetoxifeniletilamina, una droga sintética creada en 1974 por Alexander Shulgin, conocida como 2CB (su nombre químico) y en el argot callejero como Tucibí (su versión fonética en inglés), Nexus, Eros o cocaína rosa. Esta última denominación es al menos confusa, ya que no guarda ninguna relación con la cocaína en su composición química. Lo único que las une es que empezó a comercializarse en polvo y se consume esnifada, hoy en día también se encuentra en formato pastillas. La vía esnifada ha causado serias complicaciones en las vías respiratorias a varios consumidores que los ha llevado directamente a urgencias.

Puede llegar a causar: arritmias cardíacas, infartos, cuadros de psicosis, crisis de pánico o alteraciones de la personalidad

Esta droga sintética de la familia de las feniletilamina (derivada de las anfetaminas) que causa efectos que están entre la estimulación del éxtasis (MDMA) y los alucinógenos “LSD”, por eso se llaman “drogas Triposas”, ya que provocan un efecto similar al subidón del éxtasis y similar al efecto alucinógeno del LSD, pero no tan fuerte como la suma de las anteriores. Por su exclusividad, su escasa disponibilidad y su precio, un gramo de 2CB no baja de los 100 euros, el doble que su competidora más directa (la cocaína) se la ha denominado en los medios de comunicación “la droga de la alta sociedad” (empresarios, artistas, deportistas famosos…), lo que sin lugar a dudas ha contribuido a rodearla de “un glamour” que no se merece y la hace potencialmente más atractiva y deseable para los más jóvenes. 

Aunque no se trata de una droga novedosa, tal y como comentamos anteriormente, en las redes sociales se está mostrando como una droga “exclusiva, novedosa, exótica y no letal”, lo que sin duda, con esta tarjeta de presentación, la está encumbrando como la droga más buscada y preferida en ambientes de fiesta nocturna sobre todo en la costa mediterránea y que ya se encuentra con cierta facilidad en los circuitos de música electrónica y similares. Salvando las distancias, la misma carta de presentación que la cocaína en los años 90. 

Pero no por ello deja de ser una droga peligrosa que puede llegar a causar dependiendo de la dosis: arritmias cardíacas, infartos, cuadros de psicosis, crisis de pánico o alteraciones de la personalidad. Se han recogido casos de suicidio y por supuesto de accidentes de tráfico, peleas, etc.