La Región
Galicia, volverá a arder, otro año más: Galifornia
No hay que ser un vidente o tener una bola de cristal para augurar que se acerca un verano en el que, como en años anteriores, las llamas volverán a azotar nuestra tierra con virulencia.
Basta con mirar a nuestro alrededor o leer las noticias en este diario para comprobar que nuestros montes y fincas están llenos de combustible vegetal sin limpiar, una situación que la normativa deja clara: los terrenos deben mantenerse libres de vegetación en determinadas franjas. Sin embargo, ponerle el cascabel al gato sigue siendo una tarea pendiente.
La realidad es que la Administración en general y los ayuntamientos en concreto, por temor a perder votos, evitan denunciar de oficio a los vecinos que incumplen la ley. Y entre vecinos las denuncias no se harán. Al fin y al cabo, en un pueblo como el nuestro, la convivencia y los intereses personales pesan más que la prevención. De este modo, una vez más, Galicia corre el riesgo de convertirse en la California europea, Galifornia, con incendios de gran magnitud que parecen incontrolables, con una propagación sin precedentes.
Debemos ser optimistas, pero también muy conscientes de la realidad. La primavera cálida y las copiosas lluvias de este año han favorecido una vegetación abundante, especialmente esa fina y peligrosa capa de combustible que en tiempos secos puede convertir un pequeño incendio en una catástrofe. La Administración, en su papel, y nosotros, en el nuestro como ciudadanos, aún tenemos mucho por hacer para evitar que se repitan escenas de desesperación y pérdidas. No podemos olvidar que, año tras año, se invierte una ingente cantidad de dinero en apagar incendios, en controlar el daño y en intentar recuperar lo que la naturaleza y la mala gestión parecen condenar. Esa misma inversión, si se destinara a una prevención efectiva y a la limpieza de nuestros montes, podría salvar muchas hectáreas y, sobre todo, vidas y bienes.
Preparémonos, pues, un verano más: incendios, vecinos pidiendo socorro y una lucha constante contra un enemigo que, en buena medida, podemos evitar si todos asumimos nuestra responsabilidad.
La pregunta es: ¿estamos dispuestos a hacerlo?
Rubén Garrido Rivero
(Ourense)
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