Las mujeres de Astureses: leer para poder volver atrás

CLUB DE LECTURA

En la aldea de Astureses (Boborás), un profesor jubilado tuvo una idea para dinamizar a las mujeres de la localidad: crear un club de lectura donde entrenan la memoria y comparten opiniones y recuerdos de vida en torno a los libros.

Algunas de las integrantes del Club de Lectura Xoán Pérez Outeiro en su sala de encuentro.
Algunas de las integrantes del Club de Lectura Xoán Pérez Outeiro en su sala de encuentro. | Lucía Otero

Cada quince días, la puerta del local social de Astureses (Boborás) se abre a 19 voces: las de dieciocho mujeres, de entre 40 y 93 años, y la de un único hombre, que encuentran en los libros un lugar para hablar de la vida. Es el Club de Lectura Xoán Pérez de Outeiro.

A las sesiones de gimnasia y los talleres de memoria se suma el encuentro de los miembros de la agrupación en la planta baja del espacio vecinal. Allí deciden cuál será su próxima lectura y fijan una fecha para comentar las obras que consiguen gracias al fondo de la Biblioteca de Galicia.

La iniciativa nació de la disciplina que Pepe Fuentes adquirió durante sus años como profesor de francés, un hábito que se convirtió en una pieza clave de su jubilación y que quiso trasladar a las mujeres de la aldea. “Coñecíaas, a elas non lles dá medo nada, e quixen propoñerlles comezar un club de lectura para traballar a memoria e como forma de fincarlle o dente ás tradicións para que non se perdan”, relata. Y para ponerle nombre al grupo buscó en la historia de la parroquia, en referencia al que aparece en los registros del siglo XII como su habitante conocido más antiguo.

El 12 de marzo de 2025, un libro del escritor Miguel Anxo Fernández inauguró el club: “Capitol, última sesión”. La obra reúne varios relatos ambientados en O Carballiño, un espacio cercano en el que las integrantes podían sentirse reflejadas y reconocerse entre aquellas páginas. Desde entonces han pasado por el grupo títulos como “Los pazos de Ulloa”, “Memorias dun neno labrego”, “Os dous de sempre”, “Fahrenheit 451” y, el último hasta ahora, “La península de las casas vacías”. Tras la pausa del verano, en septiembre retomarán los encuentros con “Que me queres, amor?”, de Manuel Rivas.

La selección ofrece una propuesta variada, con predominio de autores gallegos, en la que se combina la “lingua da terra” con el castellano. Aunque casi todas reconocen que “Cústanos máis ler en galego que en castelán. Aprendemos a falar en galego, pero fomos alfabetizadas en español”. Para Fuentes, por tanto, proponer obras escritas en gallego suponía al principio un reto importante. “O máis complicado é atoparnos con palabras antigas, como pasou en ‘Os dous de sempre’, e, sobre todo, entender o léxico rural, que cambia segundo a zona de Galicia”, explica.

Pero casi todas también coinciden en otra cosa: su libro favorito hasta el momento ha sido “Memorias dun neno labrego”. Las anécdotas que cuenta Neira Vilas reflejan, para muchas de ellas, una parte de lo que fue su propia vida, un espíritu con el que se sienten identificadas.

Entre sus otras lecturas favoritas mencionan “Los pazos de Ulloa”, de la que también vieron su adaptación cinematográfica, y que le dio a Fuentes la idea de organizar sesiones de cine para complementar las actividades del club.

Descubrir lo que aporta leer

Leer no era una costumbre para prácticamente ninguna de estas mujeres. Se acercaron a los libros ya de mayores, descubriendo una actividad que, al principio, a muy pocas les convencía. “A máis veterana é a que máis le: non lle gusta a televisión e os libros máis longos termínaos enseguida”, cuenta Fuentes, que suele pedir la opinión de sus compañeras antes de proponer nuevas obras.

Cuando eran más jóvenes, ellas recuerdan las fotonovelas que leían en las revistan, pero ahora admiten que “xa case nada nos queda na cabeza e ler vólvese pesado”. Por eso, Fuentes busca “dinamizarlas” a través de las reuniones del club: “Non estamos aquí para lucirnos, senón para socializar, para achegar ideas. Isto non é unha escola e non nos examinamos”.

Así, cada una de ellas ha ido desarrollando su propia rutina de lectura, ya sea antes de dormir, antes de comer, después de cocinar… Con el tiempo, los libros se han hecho un hueco en sus días y han descubierto qué es lo que más disfrutan de las historias: reencontrarse con su pasado entre las palabras de los autores y, sobre todo, compartir momentos juntas, “porque, se non, non teríamos outra mellor forma de facelo”.

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