La Región
Añorar lo que no se sufrió
Según el CIS, un 21,3% de los españoles considera que los años de la dictadura franquista fueron buenos o muy buenos para España. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, la cifra ronda uno de cada cinco. El dato inquieta porque revela una nostalgia creciente por una España que muchos no llegaron a conocer. Se invocan el orden, el respeto, la familia o la autoridad como si esas palabras pertenecieran a una época tranquila, separada del miedo y del silencio que marcaron la vida de tantas personas.
El presente no invita al optimismo. Los alquileres imposibles, la precariedad laboral y la incertidumbre hacen comprensible mirar atrás buscando respuestas. Pero recordar no debería significar convertir la historia en una fotografía cuidadosamente elegida. La nostalgia política suele quedarse con lo cómodo. Deja fuera la violencia, la censura, la obediencia obligada y a quienes no encajaban en esa idea de país.
La memoria democrática existe para preservar la verdad de las víctimas de la guerra y la dictadura. Cuando se idealiza una patria olvidando a quienes tuvieron que callar, ocultarse o vivir con miedo, no se defiende la memoria colectiva. Se inventa una parte de ella.
Anaí Zugazagoitia Pérez
(Vigo)
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