El asociacionismo

Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

Una de las primeras medidas que adoptan los gobiernos totalitarios es la de hacer desparecer la libertad de asociación de los ciudadanos. Como esto tiene no pocas dificultades para llevarse a cabo, se buscan subterfugios, para que esa libertad esté condicionada a una serie de dificultades que la hacen poco o nada eficaz. Cuando, a pesar de todo, los ciudadanos logran asociarse, es menester felicitarse y adoptar la medidas para que la asociación consiga sus objetivos, entre ellos la crítica constructiva. Bienvenidas las asociaciones.

En una sociedad plural que tiene como piedra fundamental el respeto a las opiniones contrarias, el derecho a la crítica y a la asociación para defender los valores, es fundamental. La confianza en la pluralidad de ideas es un asunto a proteger. Asimismo lo es el derecho a protegerse de los bulos, de los silencios cómplices, de las mentiras, de las medias verdades, de las verdades alternativas.

La libertad de asociación, el respeto a la pluralidad de ideas y el derecho a la crítica son pilares fundamentales de una sociedad democrática

Lo deseable es que las personas piensen por sí mismas. Pero eso es una ilusión cuando en la sociedad de la información se huye del “contrate de pareceres” y se escoge la inculcación de “verdades” como dogmas. Del no atreverse a pensar por uno mismo se pasa fácilmente a la sumisión a doctrinas o simples ideas que dotan a las personas de una identidad y al mismo tiempo la eximen de responsabilidad por lo que hace.

Ante una oferta de libertad de elección amplia, el sujeto no se detiene a pensar ni a preguntar si lo que puede elegir libremente es adecuado. Poder escoger cada vez más cosas es un lujo del que disponen solo quienes tienen algo más que necesidades básicas cubiertas. Preocuparse de los más desfavorecidos es un ejercicio de la democracia.

La compasión es una virtud muy poco valorada en nuestra sociedad, comenzando por los medios de información. Piensan que lo suyo es dar el “dato”. Sin embargo el dato ha de ser contextualizado. En el contexto adquiere expresión de la realidad.

Moncho Ramos Requejo (Maceda)

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