La Región
Galicia, volverá a arder, otro año más: Galifornia
El llamado “gran reinicio” europeo de la deuda suena a magia financiera, pero plantea preguntas inquietantes para cualquier ciudadano. Convertir parte de la deuda pública en bonos perpetuos a cupón cero en el balance del BCE equivale, en la práctica, a esconder el problema debajo de la alfombra contable: la deuda sigue existiendo, pero se difumina quién la paga, cuándo y con qué control democrático.
Nos dicen que así se ganarían hasta 40 puntos de PIB en margen fiscal, que los mercados no sufrirían un trauma y que todo sería una operación “técnica”, casi neutra. Pero si el banco central pasa de guardián de la estabilidad de precios a árbitro de la sostenibilidad fiscal, ¿no estamos abriendo la puerta a un poder enorme, poco transparente, sobre el futuro de nuestros Estados del bienestar?
La cuestión no es solo si podemos “resetear” la deuda, sino quién decide, con qué condiciones y a cambio de qué. Antes de celebrar un reinicio silencioso, ¿tendremos un debate público que todo el mundo entienda? La ingeniería financiera no puede sustituir a la política ni al contrato social entre generaciones. En este juego de trileros financieros, la bolita es la gran desconocida.
Pedro Marín Usón
(Zaragoza)
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