La Región
Consecuencias de la eliminación de la ORA (Otra jacomada más... y las que quedan)
En cualquier ciudad, con gobernantes competentes, capacitados, profesionales, racionales, cualquier medida se toma en base a unos estudios previos, unos proyectos, alternativas, repercusiones, etc., etc. En el caso que nos concierne, del excelentísimo señor alcalde de esta nuestra ciudad, todo se mueve por impulsos, chispazos, como me levanto cada mañana, o como he dormido hoy.
Ahora nos encontramos con que en Ourense (al igual que en la mayoría de ciudades) se cierran calles céntricas al tráfico, peatonalización del centro, (de acuerdo, correcto…) y además, supresión de la ORA. Todo esto se ha realizado sin ningún tipo de estudio previo o medidas a adoptar ante los problemas que conlleva, y léase... inexistencia de aparcamientos alternativos en zonas exteriores de Ourense, parkings insuficientes ante la desaparición de aparcamientos, alternativas al caos de tráfico que conlleva la peatonalización de calles céntricas, no proveer aparcamientos disuasorios en todas las zonas de la ORA, y aquí, en este punto el gran problema:
El hecho de la eliminación de la ORA, provoca (aparte de los trabajadores que han perdido su empleo), que al no haber medidas disuasorias como existen en cualquier ciudad (con gobernantes con un mínimo de sentido común, de neuronas), esto es, tiempo límite de aparcamiento gratuito (llámese 45 minutos, 1 hora, 2 horas…), origina que los residentes del centro, ocupen con sus vehículos indefinidamente los escasos aparcamientos existentes, esto es, en suelo público, disponen de aparcamientos privados, dejándonos a todos los que no somos del centro ciudad, así como los de pueblos vecinos sin alternativa alguna de aparcamiento, y basta pasearse un par de días por calles céntricas, para encontrarse día sí, y día también, con los mismos vehículos en el mismo sitio, en el mismo aparcamiento, y recordar que los escasos parkings del centro no cubren la demanda, sin mencionar sus elevadísimos precios… Quedando claro así que, ¿para qué voy a mover mi vehículo, a pie de mi portal, si no supone coste alguno a mi bolsillo?
Resulta claro que este excelentísimo alcalde (que se mueve por impulos, chispazos) desconoce los problemas de aparcamiento de esta ciudad, porque claro, como en este medio se recoge a menudo, él aparca su vehículo donde “le sale de las narices”, que para eso “soy el alcalde”. (Imágenes gráficas publicadas en este medio en innumerables ocasiones).
Pues nada, a esperar a la próxima ocurrencia, trompetada, bufonada que se le ocurra, porque siempre le quedará al excelentísimo alcalde, su bono de 100 euros (nuestro dinero, recordar-remarcar) para ganar el voto en las próximas elecciones… mientras la ciudad languidece, se desangra, arruina… a pasos agigantados... en un declive sin vuelta atrás.
Toño Graña Ruibal
(Ourense)
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