La Región
Neuronas en desarrollo, cariños en espera
Hemos observado en alguna colaboración de este diario de La Región cierto escepticismo respecto de la fusión de Concellos, haciendo referencia al tamaño de los territorios y/o a sus infraestructuras viarias así como de otras circunstancias y servicios.
Tratando de poner luz sobre este asunto, lo mejor son los datos.
Pongamos, como ejemplo, dos concellos de la provincia: el más extenso y el de menor superficie, A Veiga y Beade.
El primero tiene una superficie de 290,50 km2, mientras que Beade 6,40 km2. Ello significa que este pequeño concello representa el 2,20% de aquel.
A Veiga tiene 884 habitantes distribuidos en 56 núcleos de población, por su parte Beade tiene 363 vecinos residentes en únicamente 2 núcleos de población.
En el año 1930, A Veiga tenía 7.855 habitantes por su parte Beade tenía 3.515 residentes en 1842.
Si concellos como A Estrada, con 463 núcleos de población, o A Fonsagrada con 438,42 km2, son gestionables, no se explica cómo otros fusionables, con menos extensión y núcleos de población que los citados, se pueda dudar de su nueva viabilidad municipal.
Estos datos evidencian una actualidad indiscutible y, al tiempo, nos indican que la gestión municipal no está relacionada ni con la extensión, ni con la población, ni con el número de localidades, sino que es sencillamente un problema político de corto horizonte.
A los vecinos sólo hay que informarles, explicándoles que con las fusiones no perderán ninguno de los servicios actuales, sino más bien que ganarán otros que ahora no tienen, ahorrándose un gasto político y de gestión para dedicarlo a mejorar la convivencia vecinal.
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