La Región
Eclipse
La noticia sobre el estudio realizado por la Universidad de Aeronáutica y Astronáutica de Nanjing, en China, y publicado en PLOS Medicine, debería hacernos reflexionar sobre la magnitud real de los trastornos mentales. Sus resultados muestran que la demencia, el deterioro cognitivo leve, las adicciones y diversos trastornos psiquiátricos aceleran el envejecimiento cerebral de forma distinta.
Lo inquietante no es solo el dato científico, sino su alcance social. Durante años hemos normalizado el sufrimiento psíquico como si fuera una molestia pasajera, cuando en realidad puede dejar una huella profunda en el cerebro. Podremos tener un aspecto juvenil, pero un cerebro envejecido: algo inaudito en la historia de la humanidad.
Esa paradoja debería obligarnos a actuar. La salud mental no puede seguir relegada a un segundo plano, ni en la sanidad pública ni en el debate social. La prevención, la detección precoz y la atención continuada deben ser prioritarias si no queremos seguir llegando tarde.
La ciencia ya ha hablado con claridad. Ahora corresponde a las instituciones responder con recursos, y a la sociedad con menos estigma y más compromiso. ¿Para cuándo una solución real a la huelga sanitaria, al aumento de la esperanza de vida y a los problemas de salud mental?
Pedro Marín Usón (Zaragoza)
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