La nueva universidad

Creímos que el nuevo modelo de universidad sería Bolonia. En realidad sólo se trataba de nombres. Los problemas que atosigan hoy a la universidad, con la afluencia masiva de estudiantes y el constante incremento de profesiones que requieren para su ejercicio un título universitario, junto con la expansión y diferenciación de la investigación, que avanzan a ritmo creciente, son de una magnitud tal que requieren una masa crítica y un inconformismo que hoy no existe. ¿Sigue siendo cierto que un buen profesor hace una buena universidad?

Se ha planteado la pregunta de si acaso se podrá lograr una implantación de la estructura institucional de la universidad y de sus métodos de trabajo en la investigación y la enseñanza a las multiplicadas exigencias que según la vieja ley del vuelco de la cantidad en cualidad son también, necesariamente, exigencias modificadas. Al análisis crítico de las mismas pertenece evidentemente la convicción de que en ella se manifiesta una crisis estructural en cuanto tal, que se remonta a momentos muy antiguos.

La universidad en cuanto institución orientada hacia la formación intelectual y moral de las personas mediante participación en el conocimiento puro y en la investigación, se encuentra en una contradicción sustancial con las necesidades ineludibles de la sociedad industrial; la universidad en su concepción actual no está en condiciones de rendir lo que la sociedad necesita de ella, en tanto en cuanto que su praxis, a diferencia de todas las formas anteriores a la época moderna. La universidad además de ser un conjunto de escuelas y facultades, ha de estar motivada por un objetivo fundamental: la formación de ciudadanos con la más alta formación humanística crítica y técnica. Toda reforma y todo intento de restauración de la universidad tiene que fracasar forzosamente ante esta contradicción entre la verdadera función de la universidad: la formación de ciudadanos poseedores de la cultura en su nivel más elevado, y la formación de técnicos excluyentes, sin la debida atención a otros valores. Decía Ellacuría que la universidad además de enseñar e investigar tiene la función de regenerar al pueblo. Interpretado en una forma restrictiva pudiera pensarse que se dirigía a un país subdesarrollado, la experiencia nos pone de manifiesta que todos estamos en vía de mejoramiento.

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