La Región
El deber de la ejemplaridadc
Fue señora Pilar:/ Ejemplar esposa y madre virtuosa,/ paciente abuela y sin par bisabuela./ Su vida fue: trabajo y generosa entrega,/ oración continua, siempre Dios en la presencia,/ plegaria constante y austera.
Amó a todos y a los suyos con desvelo,/ de los que estuvo siempre rodeada/ hasta la sexta generación/ cual bíblica bendición.
En su mente –a pesar de tantos años—/ siempre tuvo presente; y/ en su recuerdo latente/ al gran amor de su vida: Eladio,/ su fiel esposo y compañero,/ único y primero.
Por tu ejemplo y tu virtud/ queremos hoy mostraros/ ¡oh carísima Pilar!/ nuestra inmensa gratitud/ en la Paz que ya disfrutas/ junto a Dios y en plenitud.
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