Samaritanas de la necesidad

Publicado: 04 jun 2026 - 03:41
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

El 25 de noviembre del 2025 salí en libertad del CP Pereiro, era la última condena que esperaba cumplir después de haberme pasado mucho más de media vida en centros penitenciarios, y gracias a Sarai (psicóloga de la Cruz Roja) junto con Fina (psicóloga de Feafes e injustamente despedida), llevaba tres años sin consumir; ambas saliendo de lo que estrictamente es su trabajo, pues las considero más mis amigas que otra cosa, pues me siguen soportando cuando no tenían por qué.

Ahora me encuentro en un piso de inserción social de Cáritas, con cinco mujeres que se preocupan por mí para que viva en una sociedad la cual comprendo menos, pues considero que vamos hacía una hecatombe que no va haber otra salida. Bueno, paso también un par de horas todos los días con otra actividad de Cáritas, en donde están Sonia y Elena junto a unas voluntarias y rodeado de mujeres con dos compañeros más. A la actividad se la conoce como “bufarda”.

Pues todas ellas hacen una ensalada que a mí me hacen sentir cómodo, para soportar una sociedad que lo único que hace es no dar a la mayoría de los jóvenes una pequeña esperanza. Se pasan el día con la cabeza dentro del móvil y no salen de ahí.

Solo quisiera hacerles ver que estoy eternamente agradecido

Por eso quiero que sepan que les estoy muy agradecido, pues había bajado de nuevo al infierno de la droga y ellas me acogieron en la planta del hospital para curarme una depresión aguda, a donde me vinieron a ver Fina y Sarai cuando ya habían hecho su trabajo. Me recogieron las antes nombradas, pertenecientes a Cáritas, pues el sistema no tiene nada para ayudarte a vivir en sociedad, que como dije antes cada vez se hace más difícil. Veo una sociedad deshumanizada, solo quedan las personas como estas mujeres que desinteresadamente se involucran en tus problemas, aguantando a una persona llena de defectos, y el peor de todos es lo cabezón que soy. También quisiera acordarme de Beatriz, la psicóloga de Cáritas, la cual me lleva sacando las paranoias que tengo unos tres meses y lo hace muy bien.

Lo que no encontré en ninguna otra ONG lo fui a encontrar en Cáritas, pues las otras solo andan pendientes de recibir las subvenciones que las mantienen. Es una pena pero es así. Maldito dinero, parece que todo tiene un precio.

Solo quisiera hacerles ver que estoy eternamente agradecido. Quisiera que todos sepan que hay personas anónimas que salen del esfuerzo que les exige su trabajo y ayudan a una persona difícil como yo a meterse en una sociedad totalmente decadente. Sin más que decir, espero piensen que no todo esta perdido, pues personas anónimas están haciendo cosas buenas en una sociedad que solo encumbra lo malo.

Bernardo Pérez Abilleira

(Ourense)

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