La angustia de Delfina, una vecina de Cartelle con familia en Venezuela tras el terremoto: “Fue horroroso, vieron abrirse las paredes”
MÁS DE 100 MUERTOS
El devastador terremoto que sacudió Venezuela durante la madrugada dejó ya más de 100 fallecidos y alrededor de 1.000 heridos, además de cuantiosos daños materiales en Caracas y otras regiones del país. Desde Galicia, la vecina de Mundil (Cartelle) Delfina Mourille vive con angustia las consecuencias de la catástrofe, pendiente de sus hermanas y otros familiares residentes en la capital venezolana, que sobrevivieron al seísmo pero pasaron la noche en la calle entre cortes de electricidad, problemas de comunicación y el temor a nuevas réplicas.
Delfina Mourille, de Mundil (Cartelle), tiene dos hermanas en el municipio de Sucre, en el área metropolitana de Caracas, en Venezuela. “Mi hijo fue el primero en enterarse de la noticia del terremoto, serían las doce de la noche de ayer. Vimos que hablaban de un tsunami. ‘Que locura!’, pensé. La zona en torno a Los Ruices fue muy afectada. Tengo una hermana allí. Pero afortunadamente su edificio resistió. Hablé con mi sobrino. ‘Fue horroroso, tía’, me dijo. Fue horroroso. Me contó que vieron abrirse las paredes”.
En Caiza, la familia de su otra hermana, con dos niñas, también salió indemne, “aunque a esta hora siguen todos en la calle, no hay luz, el teléfono va y viene. No pude hablar con ella, pero sí con su suegra”. Delfina está somnolienta, muy preocupada y ansiosa por saber cómo prestar ayuda. “Voy enviándoles las recomendaciones que veo por Facebook o que me llegan a través de Whatsapp. No sé qué hacer”.
Delfina lleva veinte años en Ourense, y explica como otro familiar, también retornado, viajo hace dos meses a Venezuela “y allí le pilló el terremoto, a una persona de setenta y pico de años, que ya se había instalado aquí en O Picouto hace diez, pero está bien, está bien…”. Su primo está en Puente Hierro, en la capital. En una noche frenética, también contacto con una amiga que viajó el día 23, este mismo martes, con sus dos hijos adolescentes.
“Llegaron a Caracas para ver a los abuelos. Pude contactar con ella a las cuatro de la mañana de hoy. Mercedes estaba nerviosa, pero me tranquilizó. Estaban todos bien, en la calle, como muchísima gente, pero bien”. Delfina dice que, por lo que le contaron, entre las zonas más golpeadas en la capital están Altamira, y la región costera de La Guaira. “Altamira siempre es una zona que se resiente con los terremotos, me dicen que cayó todo… en La Guaria, en lugares como Corales, también. La Guaria ya fue muy afectada en 1999… hay muchos lugares, y todavía siguen los temblores”. “Y ahorita mismo, bueno, lo que pienso es eso, Dios mío, si pueden entrar al apartamento, si no pueden entrar, ¿cómo hacen para comer? De verdad que a una la cabeza lo vuelve loca”, lamenta Delfina.
Isabel Gil, alcaldesa de Ramirás: “É unha catástrofe grande, con moita destrución”
Isabel Gil, alcaldesa socialista de Ramirás, tuvo la primera noticia de la catástrofe de madrugada. Este jueves, en las oficinas del Concello de Ramirás, las llamadas pidiendo información comenzaron temprano. Ramirás es un municipio con fuertes vínculos con Venezuela y, todavía hoy, cuenta con una colonia de retornados.
“Serán unhas trinta familias. Hay varias en Grixó, Quinta… tamén en Entreviñas, O Picouto, Penosiños… Cos que puiden falar, afortunadamente non tiñan noticias de falecidos entre os seus, mais si que me contaron de que hai milleiros de persoas desaparecidas. Despois, a maioría de veciñas e veciños teñen relacións directas co que foi a emigración a Venezuela. Polas noticias que teño este mediodía, non hai confirmación de falecidos… Estamos moi pendentes e preocupadas”, explica Gil mientras lee algunos mensajes que fueron dejando en Facebook personas del municipio y afectados de la diáspora.
“Son mensaxes terribles e moi tristes. Vese que hai moita, moita xente que o está pasando mal. Hai incerteza polos desaparecidos. Non son boas noticias, non. Nós, desde aquí, o primeiro que podemos trasladar son ánimos e daremos o apoio que poidamos dar ata onde sexa necesario”.
Respecto a las dimensiones de la tragedia, Isabel Gil teme que “sexa un terremoto con consecuencias moi graves, dos máis destrutivos que ten sufrido o país nas últimas décadas, non simplemente un máis. É unha catástrofe grave. Con destrución de casas, de infraestruturas. É unha catástrofe grande, con moita destrución”.
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