Carlos Folgoso Sueiro, la fotografía como terapia entre Galicia y Siberia

FOTÓGRAFO PROFESIONAL

El experimentado fotógrafo verinés Carlos Folgoso Sueiro acaba de ganar la XII edición del Premio Galicia de Fotografía Contemporánea por su proyecto “Máis alá do lago”, un retrato personal de Galicia

Aceredo, el pueblo de la Baixa Limia inundado en 1992 por el embase de Lindoso, forma parte de “Máis alá do lago” (foto: CARLOS FOLGOSO SUEIRO).
Aceredo, el pueblo de la Baixa Limia inundado en 1992 por el embase de Lindoso, forma parte de “Máis alá do lago” (foto: CARLOS FOLGOSO SUEIRO).

Carlos Folgoso Sueiro (Verín, 1982) es un fotógrafo profesional que pasó de la prensa en Galicia a trabajar 10 años en Italia, pero también en Rusia. De vuelta aquí, gracias a la fotografía ha superado un bache y se ha reencontrado con el arte de contar historias a través de imágenes. Un talento por el que acaba de ser reconocido con el XII Premio Galicia de Fotografía Contemporánea.

El verinés se inició en la fotografía tras descartar su otra pasión, la pintura. Así que aprendió a pintar la realidad, pero cambiando el pincel por la luz que entra a través del objetivo de una cámara. Se formó en Barcelona y Londres y, en 2010, se mudó a Italia.

Con base en Florencia, pero enviado por todo el país, Europa y más allá, Folgoso Sueiro se consolidó allí como fotográfo de prestigio internacional, con fotos en National Geographic, Vanity Fair, Der Spiegel, La Reppublica, Paris Match o el Sunday Times, por citar algunos.

Un tren de vida, con un reto tras otro, que le pasaría factura en lo físico: “Fotografei a dous Papas, a varios primeiros ministros, a traxedia no mar en Lampedusa, o naufraxio do Costa Concordia ou o éxodo de emigrantes de Siria e Afganistán. Non paraba quieto, estaba inmerso nunha voráxine sen fin, e acostumeime a vivir así”.

En 2017, agotado tras siete años, emprendió el proyecto de su vida. El verinés, que siempre sintió fascinación por Rusia, decidió documentar la realidad de una parte de Siberia. A lo largo de cuatro meses, entre los años 2017 y 2020, llevó a cabo su proyecto fotográfico “Shining Land” (Tierra brillante).

La taiga de los diamantes

Foto aérea de la ciudad siberiana Mirni y de la mina Mir, de 525 m. de profundidad, parte del proyecto “Shining Land” (foto: CARLOS FOLGOSO SUEIRO).
Foto aérea de la ciudad siberiana Mirni y de la mina Mir, de 525 m. de profundidad, parte del proyecto “Shining Land” (foto: CARLOS FOLGOSO SUEIRO).

El fotógrafo puso rumbo a la ciudad de Udachni, en el Círculo Ártico, a 8.000 kilómetros al este de Moscú, en la república de Sajá, conocida como Yakutia. Una taiga, un páramo de hielo y nieve, de escasa vegetación y en la que las condiciones para la vida son tan inhóspitas que no estuvo habitado hasta hace poco más de medio siglo.

Todo cambió en 1955, a raíz del descubrimiento de Udáchnaya, la mina de diamantes que da nombre a la ciudad, que en ruso significa “Afortunada”.Fundada en 1968 en torno al yacimiento, su población vive de la excavación de este valioso mineral, de la que esta república exporta el 28% de los diamantes del mundo.

Una ciudad que, junto a las vecinas Mirni y Aikhal, estuvo cerrada al exterior durante parte de su historia. Folgoso Sueiro, atraído por su pasado y por su presente, retrató en ellas las consecuencias del paso del sistema soviético al capitalista, que ha llevado a muchos ciudadanos a replantearse su futuro en la región, en la que durante parte del año la temperatura ronda los -40º C.

Tres poblaciones dominadas por la corporación estatal que extrae los preciados brillantes, y que con la entrada de inversión privada ha empeorado las condiciones de vida y los beneficios sociales de los mineros y sus familias.

Las fotografías de Folgoso Sueiro son un testimonio de cómo la vida se abre paso en los lugares más improbables, y reflejan la dura realidad entre el hielo, la oscuridad y minas a cielo abierto que alcanzan los 640 metros de profundidad, a escasos metros de las zonas comerciales y los bloques de edificios.

Vuelta a casa y operación

El fotógrafo Carlos Folgoso Sueiro, durante un viaje de trabajo en los Estados Unidos (foto: CARLOS FOLGOSO SUEIRO).
El fotógrafo Carlos Folgoso Sueiro, durante un viaje de trabajo en los Estados Unidos (foto: CARLOS FOLGOSO SUEIRO).

En 2020 el verinés puso fin a su etapa italiana y regresó a casa, cuando una lesión de espalda le obligó a pasar por el quirófano. Un percance que él achaca “ao estrés, á vida que levei”, que aún hoy le limita físicamente, y que derivó en una crisis vital. Dejó las cámaras a un lado y se centró en sí mismo, en cuidar su cuerpo, pero también su mente, por lo que empezó la carrera de Sociología, que aún estudia.

Pero el gusanillo de la fotografía seguía latente en él. Tan solo había que esperar al momento adecuado. Y cuando llegó, la fotografía se convirtió en “case como unha terapia para min, para sentirme un pouco persoa outra vez, despois de pasar moito tempo sen poder facer nada”, recuerda el fotógrafo.

Así surgió “Máis alá do lago”, reciente Premio Galicia de Fotografía Contemporánea de la asociación Outono Fotográfico, que lo escogió entre 211 proyectos de 41 países. Una muestra de fotos de Galicia, con lugares reconocibles como Aceredo, el pueblo sumergido por el embalse de Lindoso, o la Rapa das Bestas de Sabucedo, y que Folgoso Sueiro dedica “a todos os que me axudaron, que se prestaron a levar o meu equipo ou que me transportaron aos sitios”.

Un proyecto que “xorde do corazón, do instinto, non o planifiquei. Simplemente comecei a saír ao monte, ás vilas, á procura de persoas que me interesaban. E pouco a pouco foi medrando, de xeito orgánico, ata se converter nun estudo sociolóxico de Galicia e a súa xente”, asegura.

Lo que empezó como una terapia personal, acabó derivando en algo más: “Centreime en xente apartada, autoexcluída da sociedade, coas que dalgún modo me sinto identificado. Representan un modo de liberdade, ao rachar coas barreiras impostas polo entorno. A dor que eu tiña debido ao problema de espalda fixo que me detese, que tivese tempo para pensar, e enfocarme”.

Está previsto que en diciembre “Máis alá do lago”, que ya ha sido expuesta en el Museo del Hermitage, en San Petersburgo, se inaugure en la sede de la Diputación de Lugo, y visite itinerantemente otras ciudades de Galicia, del Estado e incluso de Portugal.

Carlos Folgoso Sueiro, por su parte, ya no vive la fotografía como un trabajo, sino como el arte que le permite seguir retratando el mundo como solo él lo ve.

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