Adiós a la restricción de horarios en 718 pueblos: “No tenía sentido"

CRÓNICA

Confusión, alegría y también temor en la primera jornada de liberalización de horarios de paseos en muchos núcleos

G. Gay/ S. Pinal. / E. Fernández/ L. Fernández/ B. Iglesias
Publicado: 09 may 2020 - 06:46 Actualizado: 10 may 2020 - 09:03
Carlos Davite explica la situación que se vive en el núcleo de población de Tarascón, un poco más allá de O Pino (ÓSCAR PINAL).
Carlos Davite explica la situación que se vive en el núcleo de población de Tarascón, un poco más allá de O Pino (ÓSCAR PINAL).

Más de 50.000 vecinos pudieron estrenar ayer la normativa que permite salir a todas las parroquias de menos de 5.000 habitantes a pasear sin franjas horarias. Vecinos de Ribadavia, Allariz, Celanova, Pereiro de Aguiar o San Cibrao das Viñas están ya libres de estas franjas, tras la rectificación del Gobierno, aunque todavía colean dudas al respecto de la interpretación.

La Federación Galega de Municipios e Provincias pidió a la Xunta "claridade" respecto a estas salidas, ya que algunos municipios transmitieron "dúbidas" durante la primera jornada de vigencia. La "falta de concreción" podría llevar a generar "falasa expectativas" o incluso "facer crer a algúns veciños que poden saír entre as 6,00 a 23,00 horas".

Los alcaldes, según informó la Xunta, podrán ahora mantener las restricciones en algunas parroquias que tengan menos de 5.000 habitantes "que non garden unha mínima separación cos cascos urbanos, ao ter sido absorbidos na práctica pola expansión urbanística", precisaron desde el gobierno gallego.

Asimismo, los regidores podrán decidir que sus vecinos de parroquias de más de 5.000 podrán permitir salir sin franjas a los núcleos que estén separados, algo que se aplicaría a zonas periféricas de la ciudad, al entenderse que "os alcaldes son os mellores coñecedores".

La primera jornada hubo confusión y se mezcló la alegría por poder salir a dar un paseo sin restricciones con la aparente normalidad que se espera. "Moitos teñen medo", apuntan algunos residentes en Ribadavia, que estrenaban la medida sin expectativas de que la gente se lanzara en masa a las calles.

Algunos comerciantes de villas que se libran de las restricciones, como Celanova, creen que supondrá una "revitalización" del sector local, mientras que en núcleos de Allariz tenían claro que este horario libre para pasear se tenía que haber aplicado "desde el primer día".

Son 1,27 millones de gallegos con libertad horaria, de los cuales más de 160.000 son de Ourense. Pueden salir entre 06.00 y 23,00 horas pero con las mismas condiciones: solo una vez al día, a 1 kilómetro de la vivienda, dentro de la localidad y los menores de 14 años siempre acompañados.

“Mi casa de Vistahermosa está en suelo urbano y a 200 metros es rural”

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Ramón Aurelio del Río "Tito" vive en el número 9 de Bispo Muñoz de la Cueva, en Vistahermosa vieja (Ourense). "Aquí hay varias calles y unas están en suelo urbano y otras en rural, yo vivo en una casa situada en urbano, pero a 200 metros, en esta misma calle, ya estamos en el rural, donde termina el muro del Seminario. Alrededor de 18 casas están ubicadas en zona urbana y el resto ya son espacio rural", explica.

Del Río reconoce que ahora "hay muchas dudas" respecto a las franjas horarias entre los vecinos de esta zona de la ciudad que linda con otro espacio ubicado en plena naturaleza, Rabo de Galo.

Otra vecina del lugar, que prefiere guardar el anonimato, señala un poco más adelante que "no sabemos muy bien en qué situación estamos", al tiempo que añade: "Yo creo que deberíamos contar con libertad horaria aquí, porque hay siete casas y no están todas habitadas, con las mascarillas y los medios de protección adecuados creo que se podría salir a cualquier hora sin problema". En todo caso, por las dudas y en prevención de una posible multa, "yo he salido hasta las 12,00 horas". Eso sí, como explica, "cuento con una huerta en la trasera de la casa y ahí voy ahora".

"Aquí, por la carretera, hay poco movimiento habitualmente, así que creo que se podría eliminar sin problema esa restricción por franjas horarias; al menos en esta zona", señala Rosa Rodríguez, que va camino de la casa de sus suegros.

Tarascón, entre el barrio de O Pino y Untes, es otro de esos puntos limítrofes, a medio camino entre lo urbano y lo rural. Carlos Davite es uno de sus vecinos, y considera que "debía haber más libertad horaria en esta zona, donde, de momento, que yo sepa, no hay nadie infectado de coronavirus". "Nos sentimos penalizados porque pertenecemos a Ourense y por eso, a pesar de vivir en el rural, no tenemos esa libertad horaria, cuando estamos a dos kilómetros del centro de la ciudad". En todo caso, entiende que, "de momento, habrá que cumplir con esas franjas horarias, porque si no, te puede caer una multa".

Juan Manuel Domínguez es también vecino de Tarascón y está a punto de "ir a trabajar". Su franja horaria es de 06,00 a 10,00 y de 20,00 a 23,00 horas. "Es cierto que pertenecemos a la ciudad, pero creo que tomando las precauciones debidas, no tendría que haber problema en liberalizar esas franjas horarias aquí; si se tiene un poco de cabeza, tendríamos que ser como las aldeas".

“Trabajamos para que Allariz sea un destino libre y seguro"

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La supresión de las franjas horarias era recibida con los brazos abiertos por los alaricanos, tanto los residentes en la villa, como en el rural. "Hay que adaptar las normas a las poblaciones. Las realidades son distintas en Madrid, Allariz o Penamá. En el rural, con núcleos de tres habitantes, no tenían sentido las franjas. Las tenían que haber quitado desde el primer día", señalaba Sira Domarco, vecina y empresaria local, quien apela al sentido común, la cautela y, sobre todo, la responsabilidad individual para frenar los contagios. "Hasta ahora se ha cargado toda la responsabilidad en el Gobierno, pero ahora vamos a ver el grado de responsabilidad de cada uno de nosotros", apuntaba la empresaria alaricana, quien después de tantas semanas de encierro, cree que es necesario salir, guardando las distancias de seguridad e insistiendo en mascarillas, lavado de manos y desinfección del calzado. "Tenemos que ir incorporándonos a la normalidad, porque vamos a tener que vivir con esto", advierte.

Domarco comparaba este lento regreso a la normalidad como "un noviazgo de los de antes. Primero nos cogíamos de la mano, luego llegaban los paseos y, hasta que llegaba el beso, ¡pasaba mucho tiempo", comentaba. En cuanto al comercio, Domarco reconoce que ahora llega la angustia económica, pero hay que ser estrictos y cumplir todas las recomendaciones. "Es responsabilidad de cada uno mantener la marca Allariz y que este sea un destino libre y seguro. No hacerlo sería una falta de respeto con los sanitarios y con los fallecidos". En este sentido, matizó que todo el comercio de Allariz trabaja ya con esa premisa con el apoyo y colaboración del Concello "que lo están dando todo", destacaba.

En Ribadavia: “La clave es abrir el negocio y trabajar"

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En Ribadavia celebraban ayer la supresión de las franjas horarias para salir a pasear o practicar deporte. Antes de tener como referencia el núcleo de población quedaron dentro de la norma aplicable a los municipios por tan solo 24 habitantes (cuenta con 5.024 empadronados), algo que acataron pero que no consideraban razonable. No obstante, esta recuperación de parte de su libertad consideran que está aún muy alejada de la normalidad que tanto ansían.

Manuel Sotelo dirige un bar-restaurante en el centro de la villa y piensa que "lo importante es que puedan abrir de nuevo los locales para recuperar la vida en el rural y, si por motivos de salud no se puede, pienso que poco va a influir porque la gente sigue teniendo miedo". Este hostelero considera que "lo importante es poder trabajar libremente. A mí lo de los horarios no me afectaban porque voy por las tardes a la aldea a cuidar de los animales y de las viñas; yo también soy colleiteiro".

Lola Fernández trabaja en una peluquería con otros tres compañeros y asegura que "tenemos la agenda completa". Ella opina que "es mejor que supriman los turnos de salida porque realmente en el núcleo de Ribadavia somos poco más de 3.000 vecinos. Tendremos libertad para salir, aunque no creo que vaya a suponer una vuelta a la normalidad mientras la gente siga teniendo miedo. Todo dependerá de si no hay más contagios, porque si hay brotes, seguirá el miedo.

Cesáreo Lorenzo es un jubilado que estaba deseando que liberaran los horarios. "La gente aún tiene miedo, pero a mí me parece bien, creo que se irá acostumbrando, que cogerá confianza, aunque vamos a tardar un poco".

“La eliminación de las franjas ayudará a la economía celanovesa"

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La supresión de las franjas horarias para la práctica deportiva y los paseos en Celanova permitirá recuperar cierta rutina en una situación "anómala" que provocaba salidas forzadas o a deshora para los metódicos y envejecidos habitantes del rural. Así lo constataba esta semana Manolo Riestra, quien regenta el único bar de Vilanova dos Infantes (Celanova). "Lo importante es que haya una distancia reglamentaria entre la gente y se mantengan las medidas higiénicas con el uso de mascarillas y la limpieza de manos. La gente, después de dos meses encerrada, necesitaba salir y lo de las franjas era complicado", apunta Riestra, quien cree que los horarios se fijaron para una situación de actividad laboral normal, al tiempo que cuestiona decisiones como impedir el paseo de dos progenitores con sus hijos "¿qué sentido tiene si en casa conviven juntos?".

La supresión da cierta sensación de "libertad", reduciendo la carga psicológica después de semanas de confinamiento y normas. "Lógicamente, si la gente las incumple, tiene que haber sanciones. Cometemos un error si creemos que el peligro ha pasado y nos confiamos", considera Riestra, quien espera que esta medida ayude también a la economía local "porque la gente no estará sujeta a salir en determinados horarios". No obstante, la nueva etapa que esta comenzando va a poner en evidencia los daños en el sector, quien requiere de ayudas y asesoramiento. "Estamos en contacto con la asociación de comerciantes para ver las medidas que se pueden adoptar, además de las pautas de higiene o el tema de las terrazas, en nuestro caso utilizaremos el aparcamiento para mantener 2 o 2,5 metros de distancia entre mesas", apuntaba.

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