La barra alegra a la hostelería, en la que siguen mandando las terrazas

CRÓNICA

Los hosteleros sirvieron las primeras cañas en la barra después de tres meses: "Todavía cuesta, el cliente prefiere la mesa"

Un cliente se toma la primera caña en barra en O Couto, después de tres meses (MARTIÑO PINAL).
Un cliente se toma la primera caña en barra en O Couto, después de tres meses (MARTIÑO PINAL).

"Poco a poco", es la frase de ánimo más repetida en el inicio de la fase 3 entre los hosteleros, que ven una recuperación lenta del sector con las restricciones que aún marca el estado de alarma. La principal novedad de ayer en el inicio de esta etapa de escalada fue el regreso de la barra del bar–con dos metros de distancia entre cliente–, un elemento imprescindible para la mayoría de establecimientos y que llevan sin usar casi tres meses. Ourense, la segunda provincia con más bares por habitante de España–unos cuatro por cada mil personas–amaneció con los camareros poniendo las primeras cañas en barra y con el aforo en el interior ampliado hasta el 50%. Sin embargo, la sensación más comentada es que la clientela ha cogido alergia al interior de los locales y sigue prefiriendo las terrazas. La normativa del BOE respecto a la fase 3 también da alas a esto: el aforo en las mesas exteriores se amplía al 75%.

"Estamos empezando como todo el mundo, muy a los pocos y con calma. La barra todavía cuesta un poco para que venga el cliente, se mueve más el tema de las mesas. Eso que es una barra larga y nos da para cinco personas", dicen desde la Cafetería Alborada, en la avenida de la Habana. "Hubo movimiento, pero no tantas aglomeraciones como antes en las anteriores fases", añaden.

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¿Ya se puede abrir la barra?

En la cafetería Mery's, en plena Plaza de Los Suaves, la fase 3 de la desescalada les ha pillado por sorpresa. Los liosos cambios de normativa traen de cabeza a los hosteleros. "Apetecía abrir la barra. ¿Pero se puede abrir ya? No me he enterado porque andan para alante y para atrás con las normas", explica Meri con ilusión por poder reabrir este elemento imprescindible del bar. "La gente así se anima más. Sino al final tienes que andar con miedo porque la gente se te acerca a pagar o lo que sea y tienes que estar casi como una profesora del colegio", dicen en el bar Mery's.

La Cafetería JP, en la avenida de Buenos Aires, inició la fase 3 a tope. "Estamos trabajando bastante más que la semana anterior, la gente ya se anima con esta fase. Y tenemos una barra gigante, con la distancia de seguridad caben unas nueve personas. No hemos tenido problema, casi toda la clientela entra preguntando dónde sentarse, se echan gel... Son buenos. Seguramente reñiré con alguno pero de momento todo bien".

El café bar Pa ti e pa min, en la rúa Ramón Puga Noguerol, también positivo, pero sin tirar cohetes. "Al abrir la barra aún se anima un poco más la gente. Tenemos un local de 100 metros cuadrados osea que unas 20 personas aún caben", cuentan en el local.

"Hay movimiento con la normativa de la fase 3 pero no tantas aglomeraciones como en las anteriores fases. hay calma"

Ruta de pinchos a medio gas

Los Vinos recuperan esta semana parte de su actividad con reaperturas como la del D'Auria o el Catador. Pero faltan clásicos de los pinchos de Vinos por abrir. Quique Fidalgo, del bar O Frade y portavoz de la plataforma "Véxote nos Viños" señala que, aunque los bares retoman poco a poco su actividad, "otros no se sienten capaces", especialmente los locales sin terraza.

En la provincia

Fuera de la ciudad, la recuperación es todavía más lenta. Desde el Bar Estate Quieto, en O Carballiño, dicen que "casi fue mejor al principio en las anteriores fases, con mejor tiempo. Aquí hace mucho aire. A ver si se anima un poco más la gente, pero ahora dependemos bastante más del tiempo".

Desde el Bar Portabales, en San Amaro, apunta: "Isto é un pueblo entón non é nada coma antes, a xente supoño que aínda ten un pouco de medo. Temos moi pouca xente na terraza, de momento".

En O Barco, los del bar Venus también inciden en que "la gente aún tiene miedo. Los jóvenes van viniendo por la terraza, pero a los mayores sobretodo les cuesta más. Vamos muy poco a poco.

En O Carballiño, más negativos desde el bar Espiñedo: "Isto vai de mal en peor".

En la ciudad todavía quedan locales que se incorporan esta semana a la actividad. Es el caso del bar Berlín, que ha esperado a la fase 3 para tener más "libertad": "Hasta mediados de esta semana no abrimos, quisimos esperar para tener más aforo. Estamos con ánimo. ¡Qué remedio!".

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