Cautela, la “vacuna" de los mayores

DESESCALADA

Las personas de más edad ya pueden salir de casa, pero como población de riesgo demandan la colaboración de la sociedad y aseguran que no todo el mundo cumple las normas a la hora de pasear: "Aquí cada un fai o que lle da a gana"

Publicado: 07 may 2020 - 05:58 Actualizado: 07 may 2020 - 09:47
Dos personas mayores conversan en el jardín del Posío, en la ciudad. // Martiño Pinal
Dos personas mayores conversan en el jardín del Posío, en la ciudad. // Martiño Pinal

La desescalada planificada por el Gobierno permite desde el pasado sábado salir a pasear o a realizar deporte al aire libre. Pero conviene no olvidarse de la letra pequeña: distancia social, evitar aglomeraciones, mantener las medidas de higiene de manos. Para la población de riesgo –en la provincia ourensana formada, sobre todo, por mayores de 70 años– la cautela es clave, así como la colaboración del resto de la ciudadanía y también la de las instituciones públicas, sobre todo, en los núcleos de mayor población. "A xente fai o que quere, nin distancia nin nada, coma se non pasara nada nin houbera enfermidade ningunha", explica Ricardo Tejada, mayor de la ciudad. Muchos son los que todavía prefieren no salir antes de ver la afectación de las salidas en la curva de contagios del coronavirus en la provincia.

Ante posibles aglomeraciones a la hora de pasear, el Concello de Barbadás decidió habilitar una calle para el tráfico de transeúntes, así como estipular el sentido en el que se puede circular por los paseos del río. En la ciudad, después de apreciar cierto embotellamiento en el parque Barbaña durante el fin de semana, el gobierno local decidió instaurar sentido único en la senda paralela al río, como medida de prevención. Aun así, siguen apreciándose puntos de gran afluencia –tanto en las zonas verdes como a pie de calle–, por lo que las fuerzas de seguridad recomiendan no bajar la guardia.

AGLOMERACIONES

La Concejalía de Medio Ambiente de la ciudad prosigue con su intensa campaña de limpieza, que mantiene desinfectados elementos del mobiliario público, tales como bancos, farolas o pasamanos. "Nosotros seguimos con el plan de desinfección, los ciudadanos pueden estar tranquilos", asegura Jorge Pumar, edil de Medio Ambiente. "Además, estamos desbrozando de madrugada los paseos fluviales, para evitar hacerlo cuando la gente está paseando a primera hora de la mañana", añade. Con el paso de los días y de forma paulatina, los operarios retomarán las tareas de recogida de desperdicios manual –ya que cada vez hay mayor movimiento en las calles–.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) recoge en lo referente a apertura de locales la necesidad de establecer un horario de atención preferente para mayores de 65 años, que deberá coincidir con sus horas de paseo. Por el momento, en la provincia la medida se está tomando mayoritariamente en sumercados y grandes marcas, como Inditex, no así en los establecimientos más pequeños –en los que se está atendiendo, sobre todo, por sistema de cita previa–.

Aun así, las personas de más de 65 años no están obligadas a hacer la compra en esas franjas horarias, y pueden ser atendidas en cualquier otro momento de la jornada –dentro de las restricciones de aforo contempladas–.

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Elías Moreiro: "La gente está triste y agresiva, se nota cuando vas en el bus o por la calle, a mí me da pena"

SEGUIR LAS NORMAS

Desde el sábado, muchos mayores que apenas salieron durante el mes y medio de confinamiento severo comenzaron a salir de casa. No todos, los hay, como Josefa Lorenzo, vecina de la ciudad, que prefieren seguir sin salir, "hasta que se vea qué pasa y cómo se comporta la gente". Reside en la zona próxima al río Miño, donde estos días la afluencia es alta, "demasiado". "Cuando pasen unos días ya veré si salgo o no, por ahora, prefiero quedarme en casa, ya que no tengo necesidad de salir para hacer la compra porque no vivo sola", apunta.

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Rodesindo Varela: "Paseaba media hora pola mañá e media pola tarde, pero sen saír da casa claro, non se podía"

Elías Moreiro empezó a salir de casa el fin de semana para dar pequeños paseos por la ciudad. "Como soy diabético me quedaba en casa para evitar contagios, solo salí para ir al banco", explica. En la misma situación se encontraba Rodesindo Varela, que durante mes y medio paseaba solo en el interior de casa. "Media hora pola mañá e media hora pola tarde, e xa está, pouco máis se podía facer", comenta. Aunque habitualmente reside en la comarca de A Limia, en el momento del inicio del estado de alarma se encontraba en la ciudad, por motivos de salud. "Quedámonos eu e a muller na casa da filla, pero agora xa estamos esperando a poder marcharnos a aldea, alí estase mellor", apunta. Tanto Varela como Moreiro disfrutan de sus paseos, aunque sean cortos. "O problema que hai é que non hai servizos públicos abertos na rúa, e hai uns días vin a unha rapaza que tivo que orinar no parque porque non tiña onde facelo, iso si que non o vexo lóxico. Se a xente pode salir de casa, que abran ese tipo de cousas tamén, son necesarias", apunta.

PREOCUPACIÓN

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Para Ricardo Tejada, los paseos también suponen un alivio, pero pone énfasis en la necesidad de que la ciudadanía respete las normas de convivencia de la nueva normalidad. "Neste país somos así, moi mediterráneos, facemos o que nos da a gana. Moita xente leva a máscara, si, pero tamén hai moita xente que non a leva e vai tan tranquila", asegura. En su caso, pasea con protección facial y mantiene las distancias de seguridad cuando se cruza con otras personas. "Dentro do que cabe, se hai unha norma hai que procurar seguila polo ben de todos, aínda que moita liberdade non teñamos nestes momentos, iso é certo", dice.

"Hai que respetar o que din as normas, aínda que moita xente está facendo o que lle da a gana"

Moreiro reconoce cierta preocupación por el ambiente que ve en la calle: "La pena es que la gente está muy triste, incluso más agresiva. Ayer iba en el autobús y lo notaba, la gente está más esquiva que nunca". Además, también reconoce la intranquilidad por la economía del país: "Es muy dura esta situación, la gente que no puede trabajar, el Estado que no tiene dinero, ni tampoco una máquina de papel para fabricarlo, no sé cómo va a poder pagar las pensiones".

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