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En menos de dos meses, los comerciantes de la provincia han tenido que adaptarse al nuevo escenario social derivado de la crisis sanitaria del coronavirus. De cerrar las persianas sin saber cuándo podrían volver a abrirlas, a instaurarse como obligatorio el uso de las mascarillas, hidrogel y guantes. Mientras los clientes todavía se adaptan a las nuevas medidas, detrás del mostrador el trabajo y el esfuerzo en capear el temporal no cesan. La innovación y la creatividad se imponen como las claves necesarias para atravesar la situación con los menores daños posibles.
"Todos nos hemos tenido que reconvertir de alguna forma", asegura Luis Rivera, presidente del Centro Comercial Aberto Ourense Centro. Desde la reapertura, muchos comercios viven el auge de la cita previa, que ofrece más seguridad y atención especializada. "Tenemos asociados que abren los domingos para un cliente, es un trato distinto, más cercano", apunta.
La pandemia ha introducido toda una serie de nuevos elementos en la vida diaria de la población, y los empresarios han sabido ver una oportunidad. Su negocio es de decoración, pero desde hace semanas han incorporado un nuevo servicio. "Ahora trabajamos con estores de pvc. En la vida lo hubiese pensado, pero es lo que toca", reconoce Rivera. La librería Cisne, en la ciudad, comenzó a elaborar en su taller pantallas protectoras individuales, con muy buena acogida por parte de los clientes. "La actividad del taller se redujo muchísimo, así que se nos ocurrió esta opción. Las pantallas que hacemos son de cartón forradas con tela, y son muy cómodas porque se pueden levantar y bajar", apunta Rosa María Araújo, de Cisne. De realizar encuadernaciones, invitaciones o sellos de caucho pasaron a un nuevo territorio, desconocido. "Hay que remontar como se puede la situación que tenemos", explica Araújo.
Venta online
El confinamiento provocó el crecimiento exponencial de las ventas online, una posibilidad todavía poco explorada por gran parte del comercio local de la provincia. Nuria Iglesias, impulsora de la plataforma Trend on me, asegura que es momento de encontrar en lo digital un amigo: "Moitas veces vese internet coma un inimigo, pero ademais de Amazon, na rede tamén hai plataformas que permiten aumentar a visibilidade e convertirse noutra fonte de ingresos. O coronavirus deulle a moita xente o último empurrón para lanzarse ao dixital". Su web funciona como escaparate online de los negocios, además de como intermediario entre los clientes y las tiendas. "Normalmente o comerciante non ten tempo para traballar na páxina web, polo que en Trend on me encargámonos desa parte. A persoa só ten que actualizar os seus produtos. Nós enviamos ao repartidor á tenda e ao domicilio do comprador", apunta Iglesias. Desde mediados de marzo, la web experimentó un notable crecimiento de tráfico, primero en ropa infantil, y después, en todo tipo de artículos.
Nuevos artículos
Mascarillas, hidrogel y guantes se convirtieron desde el inicio de la crisis sanitaria en los artículos más buscados por la población. Víctor Rodríguez, de la Librería Ervedelo de la ciudad, los introdujeron en las primeras semanas. "Como nosotros no cerramos, empezamos a venderlas. Como no había en casi ningún sitio, tuvieron bastante éxito. La gente entraba a por otra cosa y se los llevaba", explica. Las ventas de libros, cuadernos y material escolar se multiplicaron en un principio, aunque ahora comienzan a estabilizarse. "Desde que la gente puede salir es distinto", apunta.
Chus Bravo, de la juguetería 1 2 3 Escondite Inglés también incorporó la venta de mascarillas, en su caso, de tela y con motivos infantiles. "La verdad es que están funcionando muy bien, tienen filtro fpp2 y son fresquitas, por lo que muchas familias se las están llevando para los niños", explica. Bravo reconoce que no es un producto que a priori querría tener en su tienda, pero se animó al ver la calidad del producto. "También estamos vendiendo más juegos de mesa que nunca", afirma.
En el caso de Marta Carballo, de Enredos, la crisis sanitaria ha intensificado la prevención y la seguridad. "Si el cliente prefiere, por miedo, no escoger él las golosinas, tenemos bolsitas individuales ya hechas para darle. Nosotros, de todos modos, desinfectamos las pinzas entre cada uso, para evitar cualquier tipo de contagio", apunta.
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