Los deberes todavía pendientes de los autobuses urbanos de Ourense

Al margen de los retrasos diarios,el transporte urbano en Ourenseacumula una larga lista de quehaceres: la concesión municipal sigue en precario desde 2015 con el consiguiente gasto para las arcas municipales, y la flota eléctrica y los busitos siguen sin utilizarse

Xiana Cid y Brais Iglesias

Publicado: 16 dic 2023 - 06:10 Actualizado: 16 dic 2023 - 08:43

Imagen de un autobús en la calle Progreso de la ciudad.
Imagen de un autobús en la calle Progreso de la ciudad.

Los retrasos continuos en la mayoría de líneas del bus urbano son solo parte de los numerosos quehaceres pendientes del servicio de transporte. La concesión municipal se encuentra en precario desde el 2015, el Concello ha tenido que pagar en reiteradas ocasiones deudas contraídas con la empresa por el encarecimiento del servicio, la flota eléctrica y los busitos siguen sin utilizarse y los trabajadores reclaman mejoras como la colocación de baños portátiles en las cabeceras de línea.

Concesión en precario

La concesión lleva caducada desde la primavera de 2015, tras 10 años de vigencia, con el consiguiente coste para las arcas municipales. Las consecuencias de mantener el transporte urbano en precario son notorias en las cuentas municipales. Periódicamente, el Concello se ve obligado a abonar facturas por el coste adicional que supone la prestación del servicio sin estar actualizada a los precios de mercado.

Como ejemplo de este problema, el pasado marzo el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ratificó una sentencia previa que condenaba al Consistorio a pagar una compensación extra de 5,5 millones de euros a la concesionaria, Urbanos de Ourense, por el servicio prestado entre 2015 y 2018. Este no será el último dictamen judicial en este sentido, pues todavía quedan ejercicios posteriores que la empresa podría reclamar. Cualquier gasto de la concesionaria conlleva un 6% en concepto de beneficio empresarial extra, que normalmente se transforma en un 9% por los intereses de demora en los pagos, lo cual genera un problema a las arcas municipales.

El alcalde de la ciudad, Gonzalo Pérez Jácome, prometió desde su llegada en 2019 la licitación de un nuevo pliego de la concesión, así como una reorganización integral de todas las líneas y horarios. Sin embargo, no ha sido capaz de cumplir la promesa y sigue encadenando retrasos. El pasado 20 de noviembre, Jácome aseguró que en “10 o 15 días” aprobaría un “pliego exprés” para solucionar los problemas derivados de estar en precario, pero no ha vuelto a dar noticias al respecto.

Busitos y eléctricos

Otro de los deberes pendientes del servicio es la puesta en funcionamiento de la nueva flota de vehículos contratada por el Concello. Aunque a lo largo de este 2023 se han puesto en marcha los nuevos 15 autobuses, siguen parados los busitos y los eléctricos. Los primeros, por un fallo en la homologación de los neumáticos, y los segundos, por la ausencia de cargadores adaptados.

Desde el comité de empresa, por otra parte, aseguran que los nuevos vehículos de 8 metros no son aptos para todas las líneas. Por ejemplo, en Ceboliño no pueden girar para dar la vuelta, lo que obliga a que el servicio se siga prestando en esa ruta con un autobús de 19 años de antigüedad.

Quejas

El atraso en la adjudicación del transporte urbano conlleva numerosos contratiempos a usuarios y trabajadores. Hay problemas endémicos que se perpetúan en el tiempo, como la falta de baños portátiles en las cabeceras de las líneas que los trabajadores demandan desde 2021. También genera dificultades en el mantenimiento de la nave, que se ha quedado pequeña para las necesidades actuales.

Por otra parte, en 2024, de no tener un nuevo servicio en marcha, podría haber nuevo conflicto entre conductores y concesionaria. Los trabajadores ya estuvieron en huelga en 2022, hasta que consiguieron un acuerdo para aumentar el sueldo. Sin embargo, el próximo año toca una nueva negociación del convenio.

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