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Ourense afronta ahora una nueva evaluación de daños tras las últimas crecidas de los ríos, que ayer dieron sus últimos coletazos y mantuvieron en alerta a los servicios de emergencias por el deshielo. A partir de hoy y durante la próxima semana la provincia estará influida por el anticiclón, por lo que las lluvias ya no harán acto de presencia y predominarán los cielos despejados, si bien llegará el verdadero invierno en cuanto a temperaturas, que a partir de mañana dejarán mínimas bajo cero en prácticamente toda la provincia, incluida la ciudad.
La incidencia más destacada ayer, en la última jornada de este vendaval de crecidas, tuvo lugar en el concello de Petín, donde un tramo de la carretera que une los núcleos de A Barxela y Sampaio sufría un desprendimiento debido a las últimas lluvias y tuvo que ser cortado totalmente al tráfico. La alcaldesa, Raquel Bautista, informó de que mañana lunes se pondrá en contacto con Xunta y Diputación para buscar soluciones y arreglar la entrada del núcleo de Sampaio. Los vecinos de esta localidad tenían esta vía como principal para acceder al pueblo, si bien tienen la posibilidad de usar un vial alternativo para poder entrar y salir.
En la ciudad, el caudal del Miño bajó progresivamente en la jornada de ayer y salió de estado de prealerta, aunque buena parte de las áreas termales en zona inundable permanecían sepultadas. Además, empezaron a aflorar los primeros daños. Árboles caídos en el paseo termal y a escasos centímetros de los propios vasos termales, bancos y mesas de piedra rotos en el entorno de Outariz, vallas por los suelos y carteles turísticos completamente destrozados. Quedan por comprobar los daños en las piscinas públicas de Oira, que permanecían todavía en la tarde de ayer totalmente anegadas.
La Dirección Xeral de Emerxencias e Interior mantenía activo el “Plan Especial ante o risco de inundación en Galicia” (Inungal) y el máximo nivel de alerta -estado de emergencia- en el río Miño a su paso por Os Peares (A Peroxa), ya que al estar situado entre los embalses -ambos por encima del 90% de su capacidad- el riesgo de crecidas repentinas es elevado, aunque sin peligro para zonas habitadas. También se mantenía una vigilancia especial, aunque con menor riesgo, aguas abajo, a su paso por la ciudad y Salvaterra de Miño.
El cese de las precipitaciones durante este sábado y las últimas horas del viernes permitió que la mayoría de ríos que se encontraban en el alerta por riesgo de inundación hayan desaparecido de la lista, como el Sil en O Barco, que volvió a valores normales, o el Avia en Ribadavia y el Arnoia en Baños de Molgas, que tras las últimas crecidas e inundaciones de áreas recreativas salieron de la prealerta.
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