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PROBLEMAS PARA ALQUILAR
El Gobierno movilizó ya 80.745 viviendas del Plan de Vivienda en Alquiler Asequible (PVAA), de las cuales solo 80 estarán en Ourense. El proyecto del Ejecutivo tiene como objetivo habilitar 184.000 viviendas en régimen de alquiler social o a precios asequibles, una cifra que se alcanza a poco más de un año desde la puesta en marcha del plan.
De esta forma, Ourense se sitúa en la parte baja en cuanto a movilización de viviendas en España y es la última de toda Galicia. Por delante, a nivel gallego, se sitúan Pontevedra (485), A Coruña (481) y Lugo (310), por lo que es la única que no llega al centenar. Solo por detrás de la provincia, se sitúan Jaén (60), Palencia (55), Soria (55), Ávila (40), Zamora (40) y Teruel (37).
Según informó el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, en total, el Ejecutivo tiene más de 59.879 viviendas para alquiler social en distintas fases de desarrollo a las que se suman las 14.000 viviendas puestas a disposición de los ciudadanos por parte de la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) y las 10.411 activadas por el Fondo Social.
A través de cinco programas, el Ministerio de Vivienda se comprometió a movilizar 184.000 viviendas en alquiler social o a precios asequibles repartidas por toda la geografía española, una cifra que incluye las 50.000 viviendas a movilizar por la Sareb y las 11.000 del Fondo Social.
La apuesta del Gobierno en Ourense parece insuficiente con la situación que vive la provincia, en la que la oferta de alquiler es escasa. Según los últimos datos de la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein), más de la mitad -58%- de los concellos de la provincia no tienen ninguna vivienda en alquiler y de las 119.000 vacías que hay en Ourense, solo están disponibles para arrendar 250.
Los datos reflejan la necesidad que tiene la provincia de que se aumente el parque de vivienda para poder sobrevivir. Especialmente en las zonas rurales, donde se necesitan casas disponibles para conseguir atraer habitantes a las parroquias que sufren la despoblación.
Más si cabe en una época donde la tecnología permitirá trabajar a cada vez más empleados a cientos de kilómetros de distancia de su empresa, lo que motivará que muchos decidan cambiar la intensa vida de la ciudad por la tranquilidad del rural.
También la propia ciudad cuenta con problemas de alquiler, en parte, por la demanda de población joven que llega a estudiar a la universidad. Una de las soluciones a estos problemas es precisamente la construcción de vivienda en alquiler social, que aumentaría la oferta del parque inmobiliario reduciendo los precios y ayudaría especialmente a los jóvenes a tener su propio hogar y así emanciparse de sus padres.
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