Pedidos falsos en la pastelería de la ourensana víctima de suplantación

CONSECUENCIAS LABORALES

El acoso que sufre Emily también afecta al negocio que regenta. “Ser empresaria y mujer ya es un problema porque todavía hay bastante machismo, necesito tranquilidad y ser feliz”, asegura

Publicado: 25 nov 2024 - 07:15 Actualizado: 25 nov 2024 - 08:05
Emily, la mujer afectada por la suplantación de su identidad.
Emily, la mujer afectada por la suplantación de su identidad.

A Emily el acoso que está sufriendo no solo le afecta en el ámbito personal, también en el ámbito laboral. Es propietaria de un negocio que lleva más de tres lustros abierto: la pastelería Chokolat, ubicada en la avenida de Zamora. “Yo me paso el día trabajando”, cuenta.

Su presencia sin su consentimiento en páginas de citas está siendo un problema a la hora de desempeñar su trabajo. Al local llegan habitualmente hombres preguntando por ella, ya que la persona que se hace pasar por Emily habla con ellos y los cita en la pastelería. Como consecuencia, ella evita trabajar cara al público siempre que puede.

Además, según denuncia, está recibiendo reseñas falsas en internet criticando su negocio y recibe encargos falsos. “El acosador la tomó con la pastelería diciendo que no vale para nada y está en grupos de familias de Ourense hablando mal de mí y de la pastelería”, cuenta Emily.

Esto me ha afectado bastante económicamente”, explica. Incluso le han hecho varios pedidos falsos. De hecho, hace unas semanas tuvo que elaborar una tarta por un encargo que le llegó por Whatsapp. Le llevó más de tres horas hacerla, pero cuando la acabó y avisó al cliente para que la fuese a recoger, este se rio de ella y le dijo que se quedase con la tarta.

Emily cuenta que hay muchas noches que le da un bajón anímico y se pone a llorar. A su pareja, Diego, le sucede lo mismo, aunque ambos explican que tienen la suerte de que casi nunca les pasa a los dos el mismo día, por lo que al final uno levanta el ánimo del otro.

"Bastante machismo"

Ser empresaria y mujer ya es un problema porque todavía hay bastante machismo y, si encima tu empresa funciona, pues la gente no se preocupa por sus negocios porque le van mal, se preocupan de fastidiar al que va bien”, asegura.

Emily explica que se ha pasado la vida trabajando y cuidando de sus hijos. “Esto es un sin vivir, no me merezco esto, lo que necesito es tranquilidad y ser feliz”, confiesa.

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