Una ourensana, acosada por webs de citas donde alguien metió sus datos

ACOSO SEXUAL EN REDES

La identidad de Emilia Alonso fue suplantada hace ocho meses y empezó a aparecer en webs de citas e incluso anunciada en una página como prostituta. A diario, su móvil se llena de mensajes de hombres que le hablan porque la vieron en alguna página.

Publicado: 25 nov 2024 - 07:00 Actualizado: 25 nov 2024 - 13:49
Mensajes que recibió Emilia de desconocidos.
Mensajes que recibió Emilia de desconocidos.

Hoy, 25 de noviembre, es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Una jornada que sirve para impulsar la lucha contra un machismo incesante en la sociedad que hay que erradicar por completo. Ese machismo que sufren cada día mujeres de todo el mundo. En Ourense también y uno de los ejemplos que refleja que aún queda mucho por hacer es el de Emilia Alonso (51 años), a la que todos conocen como Emily.

En abril de este año, comenzó para ella un infierno que ya dura ocho meses y en el que de momento continúa atrapada. Su móvil se llenó de mensajes de hombres que le comentaban que les gustaría conocerla mejor y hacer cosas de índole sexual con ella. “Me encantaría tener una cita contigo (...), el hambre no me deja dormir, deberíamos comernos mutuamente”, este es uno de los ejemplos de los cientos de wasaps que comenzó a recibir.

Mensajes de acoso que recibe Emily
Mensajes de acoso que recibe Emily

Empezaron a escribirme y yo les preguntaba quiénes eran y cómo habían conseguido mi número y me explicaban que habíamos hablado la noche anterior a través de una página de citas”, recuerda.

Por ello, les pidió que le enviasen capturas de pantalla para corroborarlo y ahí descubrió que alguien había creado un perfil con su foto y sus datos personales sin su consentimiento. Además, este impostor se hace pasar por ella y conversa con los pretendientes. Esto se traduce en decenas de mensajes y llamadas diarias en el móvil de Emily, muchas de ellas de un número privado de quien parece estar detrás de este acoso.

“Toda tuya si me quieres, puta, sumisa, BDSM, haré encantada todo lo que me pidas; lo doy todo, me atrevo con todas tus fantasías, no dudes y llámame”, esta es la descripción, acompañada de su fotografía y su contacto, que el acosador publicó de ella en una web.

De hecho, durante la entrevista con La Región, comenzó a sonar el teléfono de Emily y apareció en pantalla “número privado”. Contestó Diego, su actual pareja, pero al otro lado de la línea nadie respondió. En los siguientes 10 minutos vuelve a llamar siete veces más, pero sin decir ni una sola palabra. A lo largo del día son más de 30 las llamadas que recibe en su teléfono, varias de ellas de madrugada.

Denuncia a la policía

Las llamadas que recibió Emily durante la entrevista con La Región.
Las llamadas que recibió Emily durante la entrevista con La Región.

El hartazgo provocó que acudiese a la Policía Nacional y presentase una denuncia cada vez que descubría un nuevo perfil suyo en una web de citas. Entre tanto, comenzaron a aparecer en Facebook perfiles que todavía hoy se dedican a atacarla a ella y a su actual pareja. “(Emily) es alguien con un tremendo trauma, egocéntrica, manipuladora, grosera y a la que le gusta crear conflicto en todos los ámbitos de su vida”, estas son las palabras que aparecen escritas en una de las publicaciones en dicha red social.

En ese instante el acoso ya era insufrible para ella, pero aún iba a ir más lejos. “Llega un momento en el que empiezan a prostituirme en una página de anuncios”, cuenta. “Toda tuya si me quieres, puta, sumisa, BDSM, haré encantada todo lo que me pidas; lo doy todo, me atrevo con todas tus fantasías, no dudes y llámame”, esta es la descripción, acompañada de su fotografía y su contacto, que el acosador publicó de ella en una web.

A partir de ahí los mensajes y las llamadas comenzaron a multiplicarse. “¿Sigues interesada en lo que publicaste? Si lo estás escríbeme, he intentado llamarte”, dice uno de los cientos de wasaps. Incluso la persona que se hace pasar por ella los cita en el negocio que regenta Emily, la pastelería Chokolat, lo que derivó en que en estos ocho meses más de 50 hombres se hayan presentado en el local preguntando por ella.

Además, las publicaciones en Facebook del impostor demuestran que incluso la vigila, ya que habla en ocasiones de la hora en la que Emily cierra su negocio. “He estado en psicólogos, psiquiatras, he estado en urgencias, la ansiedad me ataca más a menudo, es un sinvivir”, confiesa.

Al respecto, señala que le da miedo salir a la calle porque tiene que aguantar como muchas personas la observan a raíz de lo que le está pasando. “Ya no sabes quién te mira, quién no te mira, quién habla, quién no habla y mucha gente no se corta”. Esto ha supuesto un cambio radical en su vida, antes salía habitualmente de casa para hacer vida social, algo que ha desaparecido de su día a día. “Antes iba a bailar y ahora solo lo hago muy de vez en cuando”, explica.

De hecho, ese aislamiento le está causando problemas con sus allegados. “El otro día me escribió una persona quejándose de que no le contesto y cuestionando a ver si va a ser verdad lo que dicen de mí”, indica.

Situación insostenible

Esta situación se ha vuelto insostenible para ella y le genera un sufrimiento diario que aguanta gracias a su gran resiliencia. “Me parece increíble que nadie haga nada tras tantos meses, a mí me puede pasar algo porque es una persona que me vigila”, asegura resignada. Sin embargo, en vez de hundirse decidió afrontar la situación con valentía y sabiendo que rendirse no es una opción. “Ahora estoy mucho más fuerte porque quiero que se acabe y voy a ir hasta el final”, confiesa.

La víctima, por si fuera poco el hecho de serlo, se tiene que enfrentar a las miradas de la gente por la calle y los comentarios absolutamente deleznables que usan la típica frase de “es que algo habrá hecho” para justificar lo que hace el verdugo, ya que en sus cabezas no cabe la posibilidad de que alguien realice unas tropelías más dignas de un monstruo que de un ser humano. Pero así es el machismo. Ella sufre, pero el causante de todo está tranquilamente en su casa sintiéndose impune y puede que sin ser consciente de que todo lo que está haciendo conlleva penas de varios años de prisión.

Valentía

Ella da la cara y cuenta todo lo que está viviendo, mientras el delincuente que la está haciendo pasar por este infierno lo hace como el cobarde que es, escondido en el anonimato que le aporta un perfil falso en redes sociales. Estamos casi en 2025 y ya es hora de que la vergüenza de una vez por todas cambie de bando. “Yo solo quiero que esto se acabe, que se descubra todo porque esto no se le hace a nadie, cada uno es libre de tener la vida que quiera”, afirma rotundamente.

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