Desde la Residencia de Mayores Os Gozos: “El trabajo ha cambiado mi forma de ver la vida”

La Residencia de Mayores Os Gozos (Pereiro de Aguiar) celebró su 25 aniversario con una comida en la que estuvieron presentes las últimas directoras. Ahora, cada una cuenta cómo la experiencia les ha cambiado la vida radicalmente a mejor

Publicado: 17 abr 2023 - 02:03 Actualizado: 20 ene 2026 - 19:02
Trabajadoras de Os Gozos junto al obispo Leonardo Lemos y José Luis Gavela. MIGUEL ÁNGEL
Trabajadoras de Os Gozos junto al obispo Leonardo Lemos y José Luis Gavela. MIGUEL ÁNGEL

Las trabajadoras que han pasado a lo largo de los últimos 25 años por Os Gozos saben lo que es luchar. El centro ha sido dirigido por 5 mujeres a lo largo de su historia: Elena Campos Paredes, Mª José Penedo Pérez, Margarita Nogueiras Pérez, Raquel Gavilanes Conde y Avelina Rey Olleros. Las dos últimas continúan sus funciones en la actualidad y, tanto ellas como Margarita Nogueiras, piensan lo mismo: “Trabajar con mayores es una experiencia que te cambia la vida”.

Nogueiras fue directora del centro entre 1997 y 2022. En su última etapa vivió algo que no se hubiera imaginado jamás: “La pandemia fue horrible, algo que no nos habíamos planteado nunca”. Sin embargo, y salvando las distancias, la directora ya jubilada afirma que su trabajo le ha cambiado la vida por completo. Aunque suene paradójico, Margarita asegura que aprendió “a saber que no todo en la vida es el dinero” y a dejar de lado los enfados después de presenciar “muchas situaciones muy difíciles”. Además, habla de cómo le perdió el miedo a la muerte: “Te hace fuerte, luchadora, era un momento al que le tenía pánico”. Pero no olvida a lo que se enfrentó durante tantos años, “es lo contrario a una guardería”. Del mismo modo, tiene en cuenta los buenos momentos como cuando “te dan un abrazo”. “Quieren tu cariño y vives por ellos”.

La atención ha cambiado a lo largo de la última década: “Antes había unos métodos preestablecidos basados en estudios científicos, era lo que aplicábamos de forma general porque era lo que funcionaba”, así lo explica Raquel Gavilanes, que llegó al centro a raíz de la COVID-19.

A pesar de las duras circunstancias, la enfermedad hizo que los cuidados ahora sean personalizados: “Es decir, adaptamos la atención a las necesidades, gustos y carácter de cada persona. Varía a diario”. El personal intenta que los usuarios se queden tiempo con “la mayor calidad de vida posible”. Gavilanes considera que la rutina que siguen en Os Gozos es esencial porque “ayuda mucho a mantener el cuerpo”. Y lo hacen a través de “unidades de convivencia por capacidades”.

Avelina Rey Olleros ha sido la última en llegar. Lleva en dirección cinco meses e, igual que las anteriores, piensa que la cercanía es lo primordial: “Hai que coñecer ós usuarios, tes que saber que é o que lles fai ilusión e as súas historias”. Según Rey “a atención non poder ser mecánica”, lo cual significa que se tienen que involucrar en “comidas y salós” para ser objetivas. Coincide con las anteriores en que “levar un centro é unha gran responsabilidade”, destacando los casi 200 usuarios (198) que tiene, pero remarca que “non é posible sen un equipo debaixo que é todo”. Pone un ejemplo: “Ás veces pídenche cambio e llo dás no momento, aínda que estés ocupada porque é o importante para eles e o teñen en conta, necesitan sentirse arropados”. También da importancia a vivir el presente: “Esta é a vida”.

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